lunes, febrero 25, 2008

De Asterdan a Sabiñánigo

El serrablés Samuel Sánchez ha cubierto otro de sus periplos ciclistas. Tiene en su currículum haber hecho el Camino de Santiago siete veces en bicicleta desde Sabiñánigo y hasta Santiago de Compostela, ha estado en Roma, se ha cruzado España de norte a sur y de este a oeste varias veces, ha recorrido España por la costa y hasta Portugal, ha hecho el trazado de la transpirenaica en varias ocasiones, ha estado en Noruega y en Dinamarca.

SABIÑANIGO.
- Me falta salir un poco de España, y quien sabe...”, dice, su viaje fue en e 2006 para cubrir en bicicleta los kilómetros que separan Amsterdam de Sabiñánigo, un total de 1.960 kilómetros. “Viajar en bicicleta es un vicio y yo noto que cada vez me hace más falta, es como si pasaras un examen, y éste lo he pasado. Ir desde Amsterdam a Sabiñánigo ha sido una delicia”.El 18 de abril, Samuel salía en avión desde Barcelona dirección Amsterdam y viajaba con su bicicleta, el hornillo de gas y una pequeña mochila de equipaje con la tienda de campaña. “Me pasé de peso unos 40 kilos, pero así llegué hasta el primer objetivo. Al llegar a Amsterdam, ese día no tenía reserva de hotel y dormí de malas maneras y al día siguiente monté la bici y salí a la autovía para llegar hasta la ciudad. Cuando viajas así, agudizas los sentidos”.Al llegar a Amsterdam, Samuel se dedicó el primer día de viaje a hacer turismo por la ciudad y empezó el recorrido. “El segundo día viajé desde Amsterdam hasta Zierk­zee, en total 176 kilómetros y 12 horas de pedaleo. Para cubrir esta etapa, tuve que pasar dos canales con transbordadores, porque, si no, tenía que ir por autopista y eso no podía ser”. Aquí durmió en un hostal y al día siguiente continuó hasta Dunkerque. “Salí de Holanda, crucé Bélgica, fui a Brujas, que es una ciudad preciosa, y ya llegué a Francia. En total fueron 183 kilómetros en 12 horas, todo llano y con mucho carril bici. Aquí dormí en un cámping y pude comer macarrones, porque la pasta para los ciclistas es como la gasolina”.El cuarto día de viaje cubrió 224 kilómetros que le llevaron hasta Le Treport. Solía desayunar café con algo de bollería que compraba por el camino y, a la hora de comer, paraba a tomar un bocadillo “o fruta que compraba en un supermercado y en la cena siempre solía comer pasta”. En este recorrido, empezaron a llegar los desniveles con casi 1.000 metros de subida. “Se notaba mucho el aire, porque era la costa francesa de la zona de Normandía y aquí se nota”.Desde Le Treport, viajó a Dozule, “un pueblo fuera de la costa, y tuve que dormir en un hotel porque llovía mucho. Este día fue muy duro, hice 211 kilómetros con 1.720 metros de subida, pero se aguantó bien porque ya estaba un poco más rodado que los primeros días”. La etapa del día siguiente le condujo hasta Vitre (cerca de Rennes), en un día lluvioso que le obligó a pedalear mucho más despacio de lo habitual y a lo que se sumaron desniveles de 2.170 metros. “El día lo acababa bien, pero hubo dos jornadas en las que me pinchaban las piernas y era por haberlas forzado más”. Aquí tuvo un pequeño percance, se le abrió la cubierta de una de las ruedas y tuvo que buscar un taller para arreglarla, pero fue fácil y pronto estuvo de nuevo en la carretera.El séptimo día del recorrido llegó hasta Laroche tras 200 kilómetros de pedaleo y mil metros de subida. “Dormí en un hotel de carretera y pude hacer un poco de turismo, todo aquello es una zona preciosa y disfruté mucho. Al día siguiente, entré en las Landas francesas y tuve que coger un trasbordador para cruzar un canal del río Garona que nace en el Aneto. Estos son unos parajes muy curiosos, como si no hubiese civilización”.Desde Le Verdon, recorrió 188 kilómetros hasta llegar a Mimizan, “y me quedé en un cámping con un lago precioso, salió una buena tarde y pude secar todo”.Poco a poco, se iba completando el recorrido que Samuel Sánchez se había marcado en esta aventura. Entró en España por Irún, “hice toda la costa, Bayona, Hendaya y, cuando llegué a la frontera, ya llevaba 140 kilómetros. Aquí me comí un bocadillo de jamón y me sentó de maravilla, lo estaba deseando. Esta noche, la pasé en Pamplona en casa de un amigo y comí comida española, cosa que agradecí mucho”.Ya estaba prácticamente llegando a casa, tan sólo le separaban unos kilómetros hasta Sabiñánigo. “Salí temprano de Pamplona y, al llegar a Yesa, partí el cuadro de la bicicleta, pedí un alambre y un alicate y lo arreglé como pude, subí con cuidado las cuestas y llegué a Sabiñánigo a las cinco de la tarde, con mucha tranquilidad”.En este nuevo reto, Samuel Sánchez ha cumplido sus objetivos y sus expectativas. Está contento, “porque ha salido todo bien, reconozco que he tenido suerte, y ya pienso en el siguiente objetivo”.Ahora se prepara para acudir a las carreras de montaña del Campeonato de España y también en el de Aragón, pero Samuel Sánchez no necesita un motivo para salir a la montaña, a pie o en bicicleta. Muchas tardes, cuando sale de trabajar, sube al monte de Santa Orosia o va al Collarada, o al Oturia, para él la ascensión a estos montes una tarde cualquiera es algo normal, y disfruta, se le nota que esté a gusto. Seguro que este verano nos sorprende con otra aventura. Diario del Alto Aragón.

lunes, febrero 18, 2008

El cierre de las inscripciones bate récords de velocidad en la Quebrantahuesos.

- La organizadora de la Marcha Cicloturista Quebrantahuesos, la Peña Ciclista Edelweiss, ha superado su primer gran puerto de montaña, y eso que restan cuatro meses para que se dispute la prueba. El sábado, a las 22.30 horas, se cerraron las 8.000 inscripciones para la cita, cuando se habían abierto el jueves, por lo que no han pasado ni 72 horas cuando ya se ha colgado el ‘no hay billetes’. Sirva de ejemplo que el año pasado costó 55 días completar los 8.000 inscritos, y que el año anterior no se completó y el mismo día de la prueba todavía hubo inscritos.Según Roberto Iglesias, presidente de la Edelweiss, “hemos vivido nuestra particular Quebrantahuesos. Ni para los partidos de la Champions ni para la mayoría de los grandes conciertos sucede algo así. Es una noticia muy positiva, que muestra la gran afición al ciclismo que hay en España sobre todo, y que este deporte está vivo y no solo es noticia por escándalos. Es un evento deportivo, pero también cultura y turístico con total vigencia y líder en el mundo. No hay en el mundo una prueba deportiva con este ritmo de inscripción.Tan rápido ha sido todo, que muchos, con sorpresa, han visto que se quedaban fuera, y ha habido quejas, pero la organización no puede ampliar el cupo por motivos de seguridad y porque “las carreteras y el circuito son los que son, y las autoridades francesas permiten hasta ahí. No depende de nosotros, la gente se ha apuntado en masa y ya no se puede hacer nada”.En todo caso, Iglesias se mostraba orgulloso porque el sistema informático, elaborado por la empresa Webdreams de Huesca y la base de datos por la Escuela Profesional de Salesianos de Zaragoza, unido a la pasarela de pago, de Ibercaja, habían respondido a la perfección a estos exigentes días, a un ritmo impensable y por supuesto nunca visto. En los momentos más tranquilos, el ritmo de inscripciones era de cuatro por minuto, y en los picos, de hasta 17 accesos simultáneos por minuto.Y además, el club ha permanecido alerta estos dos días respondiendo más de medio millar de correos electrónicos con dudas y preguntas de los inscritos, y han tratado de responder a todos en tiempo real para que nadie se quedara fuera por alguna duda. Incluso más de uno, por confusión, se había inscrito para la Treparriscos, queriendo participar en la Quebrantahuesos, y se le ha cambiado a tiempo la inscripción.Han recibido inscripciones de toda Europa, México y Estados Unidos, entre otros, e incluso en España ha corrido un mensaje de SMS por los círculos ciclistas, al más puro estilo ‘Pásalo’, instando a todos a apuntarse, que parece ha funcionado.En todo caso, los organizadores no acaban de salir de su asombro ante la respuesta de los deportistas, que supone un salto cualitativo importante y hace pensar que si el límite estuviera en mil o dosmil más, también se hubiera llenado.La alternativa que ofrece ahora la organización es inscribirse en la Treparriscos, de 90 kilómetros. De hecho, desde el cierre del límite ha crecido de manera importante el número de apuntados a esta segunda marcha, que ya se acerca al medio millar de los 1.500 permitidos, otro récord.Lo que quería dejar claro Iglesias es que “no vamos a permitir correr sin dorsal y tampoco inscribirse para la Treparriscos y disputar la Quebrantahuesos. Los límites están para cumplirlos y vamos a ser estrictos en eso”.

Reunión organizadores de las carreras FEDME - GP Buff-Salomon 2008

Zaragoza 16-Febrero-2008
El pasado sábado, día 16 de febrero, se celebró la reunión anual de organizaciones de competiciones oficiales de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), en la disciplina de carreras por montaña. En esta ocasión el emplazamiento elegido para la misma han sido las instalaciones de la Federación Aragonesa de Montañismo, en la ciudad de Zaragoza, quienes se encargaron de toda la logística de la organización del encuentro.
Después de una cordial bienvenida a todos los asistentes por parte del presidente de la Federación Aragonesa de Montañismo, el señor Luís Masgrau, se inició la reunión que contó con la coordinación del responsable del área de carreras por montaña de la FEDME, Jordi Marimon, la presencia de Eduardo Rodríguez en representación de la propia Federación Aragonesa de Montaña (FAM), asi como de Ester Terricabras en representación de Ocisport.No faltaron a la importante cita ninguna de las organizaciones que este año formaran parte del calendario oficial de Copa y Campeonato de España Gran Premio Buff-Salomon, Camañas-Pico Palomera, Cursa de Muntanya de Paüls, Cross de Cuerda Larga y Quebrapates Peña Mea, así como los organizadores del Campeonato de España, Magdalena Penyeta Roja.
La reunión constó de dos partes claramente diferenciadas, una primera para repasar el reglamento FEDME de carreras por montaña, y en concreto aquellos puntos que afectan especialmente a los organizadores, básicamente se trataron en esta parte las obligaciones y compromisos que deben tener en consideración las organizaciones.
Tras la pausa, tomó la palabra Ester Terricabras, representante de la empresa Ocisport, para dar a conocer los múltiples servicios que esta empresa ofrece a las organizaciones de carreras por montaña FEDME, al tiempo que explicó los beneficios y responsabilidades que se adquieren tanto por parte de Ocisport, como los Organizadores.Se hizo entrega a cada una de las organizaciones de los carteles publicitarios de la Copa y el Campeonato de España 2008, y se dio todas las explicaciones relativas al plan de comunicación ya iniciado, y a los servicios que se aportarán a cada una de las carreras, como el montaje de infraestructura de salida y llegada, megafonía, podium para la entrega de premios, los trofeos y premios en metálico, el Gran Premio Buff, etc.
Ester trató de forma detallada el plan de prensa y comunicación, la difusión del circuito mediante prensa, televisión e internet, la asistencia a cada carrera de dos cámaras de televisión, el programa Outdoor Time TV, los acuerdos cerrados con las televisiones para la emisión de las carreras, etc.A las 18 horas, y tras de 5 horas de reunión, se dio por finalizada la misma dando por terminada una intensa jornada de trabajo en un ambiente distendido y muy cordial. El Área de Carreras por Montaña de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada, agradece sinceramente a la Federación Aragonesa de Montañismo, y en especial a su responsable de Carreras por Montaña Eduardo Rodríguez, la predisposición mostrada desde el primer momento para la organización de esta reunión, así como la cesión de sus instalaciones para la celebración de la misma.

jueves, febrero 14, 2008

La fascitis plantar en los corredores

Los pies del corredor son como los neumáticos de un Fórmula 1, por mucho motor que se tenga (en este caso músculo) si los pies no van bien no hay nada que hacer. La fascitis plantar es uno de los grandes enemigos del corredor, por eso es mejor prevenir que curar.
La fascia plantar es la envoltura que cubre los músculos de la bóveda del pie, se extiende desde los dedos hasta el talón. Debido a la solicitación repetida de la planta del pie que supone el correr, músculos, ligamentos o huesos pueden afectar a esta fascia produciéndose una inflamación, es la temida fascitis plantar.
La fascitis plantar puede verse propiciada en el cambio de zapatillas o modificación de la pisada normal (cuestas, cambios de terreno…). Por eso es recomandable no hacer entrenos muy extensos con zapatillas nuevas hasta que nos acostumbremos a su pisada y no comenzar la temporada con mucho volumen de entrenamiento.
Al lesionarse la fascia el dolor es sensible en toda la bóveda plantar, pero al producirse excesiva tensión el dolor se localiza sobre todo en la parte posterior de la planta del pie, a la altura del hueso calcáneo, donde se es muy sensible a la presión. Por eso el dolor es muy sensible al andar, correr o al levantarnos cuando llevamos un tiempo sentados.
Cuando la fascitis plantar se vuelve crónica cualquier roce con el calzado o la simple pisada en el suele puede provocar dolor. Es normal que el dolor desaparezca en parte al calentar la zona, por eso con frecuencia los corredores no suelen quejarse al hacer los entrenamiento, sin embargo al enfriarse la zona el dolor vuelve en forma de fuerte punzada.
¿Se puede seguir corriendo con fascitis plantar? sí, se puede seguir rodando, pero tomando una serie de precauciones para que el dolor no aumente y la fascia se vaya recuperando. Por tanto se bajará la intensidad de los entrenamiento, se evitará correr sobre asfalto buscando superficies más suaves (cesped por ejemplo es una buena alternativa), los vendajes hechos por especialistas también ayudarán a descargar la zona y la aplicación de frío tras el entrenamiento harán que la fascia no se perjudique más aún y se ayude a su recuperación.
La mejor prevención es incluir un planteamiento efectivo de ejercicios de estiramientos a realizar con frecuencia. El estiramiento debe ser del antepié, tirando hacia nosotros. El uso alternativo de dos pares de zapatillas también ayudará, y si fuese conveniente con plantillas adecuadas a nuestra pisada.
Y como no el mejor consejo que se puede dar si ya sufres de fascitis plantar es acudir a tu médico o fisioterapéuta, que seguro que ellos saben mejor que nadie cuál es el mejor tratamiento y si puedes o no seguir corriendo (cuándo, cuánto, dónde y cómo).
Runner’s World

sábado, febrero 09, 2008

Los 8 tresmiles de Panticosa corriendo

-Distancia: 21´5 km.
-Subida acumulada: 1910m.
-Desnivel acumulado: 3820m.
-Altura máxima: 3082m.
-Altura mínima: 1921m.
-Tiempo: 5h.
-Época: Verano y Otoño
Con buen tiempo.

Descripción de la ruta:
La idea de esta marcha es subir corriendo y ascender los 8 tres miles que hay en la zona del Balneario de Panticosa con nuestras zapatillas que siempre pesaran menos que las botas de alta montaña. A ratos iremos corriendo y en las zonas delicadas andando o trepando cuando sea necesario.
El primer pico a subir es el Argualas. Aquí no hay problemas técnicos salvo los 1365m de desnivel positivo que nos encontramos al principio. Para ello saldremos del Balneario a 1921m dirección Oeste pasando al lado de una bonita cascada que encontramos al lado del camino para ir ganando altura a base de zig-zag hasta salir del bosque, siguiendo el camino bien trazado que nos llevara por terreno de pastizal de montaña hasta una hoya a 2243m. Aquí cogeremos dirección norte apreciando que el camino se empina mas, no tendremos problemas de orientación pues todo esta marcado con hitos. Veremos tal como nos vamos echando en horizontal a la izquierda, pasando por debajo de las pedregeras que vamos dejando arriba, que la inclinación del terreno se suaviza, dejando sobre nuestras cabezas el collado de Pondiellos el cual lo tenemos que dejar para acercarnos hacia el collado central a 2940m, el cual subimos este ultimo trozo por una empinada pedrera bien marcada gracias al montón de montañeros que por aquí pasan. Llegamos a un pequeño circo y con tan solo 30m de llano, seguimos subiendo por otra empinada pedrera que tan pronto das un paso para delante como das otro para atrás. Así enseguida llegamos a la base de la cresta del pico, subimos y nos colocamos en el filo, aquí ya no se puede correr pues hay que ir con sumo cuidado a la izquierda, pues a partir de aquí ya no nos podemos permitir ningún fallo, pues hay muchos cortados y paredes por donde nos movemos, lo único que hay que tener en cuenta es no tener vértigo y hay que saber moverse bien por la montaña. Por esta cresta, medio trepando nos aproximamos a la base de la pirámide que nos separa de la cima y que es fácil de subir. En un momento estamos en la cima del pico Argualas a 3046m. A partir de aquí los desniveles no son tan grandes como el que hemos subido, pero el terreno a correr es mucho mas técnico. Bajamos el pico y vamos por la cresta hasta donde la habíamos cogido para seguir con ella y perdiendo un poco de tiempo por seguridad y sin prisas hasta llegar al Pico Algas 3940m. A partir de aquí el terreno es un poco más cómodo, aunque no por ello hay que bajar la guardia. Descendemos la empinada pedrera hasta llegar al collado y empezamos a subir por la traza existente por la cresta hasta llegar a la cima del Garmo Negro con 3051m. De aquí tenemos una vista fantástica del pirineo que nos rodea. El próximo trozo es complicado de bajar. Bajaremos hacia el dedo de Pondiellos por una empinada y peligrosa bajada entre hierba y roca con un abismo debajo de nuestros pies, donde tendremos que tener un cuidado especial hasta el collado. De aqui en un momento llegamos al Dedo de Pondiellos 3011m. La bajada de aquí al collado de Pondiellos no es tan complicada, pero hay que prestar atención a las rocas sueltas y a los canales por donde bajamos marcada con hitos. Una vez en el collado a 2825m, cruzamos por entre un pedregal por debajo del Arnales, cuando estamos prácticamente en medio del pico empezaremos a subir entre rocas y canales a cuatro patas prestando atención de donde no agarramos pues esto en escalada seria un 3º grado y hay muchas piedras sueltas, así llegamos a la cima del Arnales de 3006m. Estamos en una afilada cresta que seguimos pasando con cuidado hasta un pequeño collado que separa este pico de los picos de los infiernos los cuales son los próximos a subir. Para subir aquí treparemos por su filo buscando el paso mas evidente. Este paso es otra de las zonas complicadas de la ruta, iremos buscando el intinerario hasta una brecha que nos da vista al glaciar de los infiernos, para legar aquí hemos tenido que hacer un paso un poco complicado para posteriormente subir un trozo de pared vertical de unos 6m con buenos agarres siendo este paso en escalada 4º gado. A partir de aquí la cosa se pone mas fácil llegamos de esta manera al primer de los tres infiernos. Si no queremos pasar este trozo malo podemos recurrir a la opción de subir por la cara sur al lado de un corredor que nos deja igualmente en la cima con el único problema de mucha piedra suelta que puede resultar mas peligroso si tenemos gente por encima de nosotros y nos puedan tirar alguna piedra. Por una cresta muy fácil y bonita hacemos los tres tresmiles de los infiernos 3082m. Con unas vistas espectaculares seguimos desde el último de los tresmiles por la subida normal, más fácil que lo que hemos hecho hasta ahora pero sin confiarnos demasiado, pues nos movemos a una considerable altura llena de cortados. Vamos bajando y estas paredes se convierten en una larga pedrera con un camino entre las rocas bien trazado que nos dejara enseguida en el collado de Tebarray a 2782m teniendo una bonita imagen desde aquí de su pico y su Ibón. A partir de aquí seguiremos la ruta normal de la GR11 que por aquí discurre para bajar por un bonito y rocoso camino a los ibones azules (2380m), contemplado los restos del pequeño glaciar de los Infiernos un poco mas abajo llegaremos a los lagos de Bachimaña (2207m). Seguiremos bajando por un camino bastante turístico, pues aquí sube muchísima gente de excursión. Bajaremos la llamada cuesta del fraile y entre gran cantidad de roca y paredes graníticas llegaremos al balneario de Panticosa para finalizar esta etapa Express que hemos realizado. En esta etapa habrá que alternar el correr con el andar y con el trepar, los pasos que tenemos por allí arriba son complicados y hay que elegir muy bien el día para evitar los hielos las tormentas y las nieblas, pues nos movemos con poca ropa y material para aligerar el paso. También seria de gran utilidad alguna pequeña cuerda para asegurarnos en algún sitio. Cuidado con las torcidas, vamos con zapatillas que protegen menos que unas botas de montaña.
Seguro que si nos planeamos hacer estos 8 tresmiles en una sola jornada nos deja un buen sabor de boca. Suerte.

martes, febrero 05, 2008

Vuelta al mundo de Serge Girard

Se llama Serge Girard y es el embajador con más kilometraje de Mizuno. Ahora mismo anda enfrascado en finalizar la primera vuelta al mundo corriendo: 1.000 maratones (a razón de 2 maratones diarios) sin un solo día de descanso.
En 1997, 1999, 2001, 2003 y 2006 Serge Girard cruzó los cinco continentes corriendo: América del Norte, Australia, América del Sudáfrica y Europa/Asia. Esta vez Serge tratará de dar la vuelta al mundo corriendo sin descansar un solo día, haciendo una media de dos maratones diarias, más de 1.000 maratones en total. Serge se convertirá en el primer hombre en realizar tal gesta.
Él corre desde las 4 de la mañana o así hasta las 15-16h. Luego le dan un masaje, come y acostumbra a dormir unas 10horas. Para salvar los distintos oceános óbviamente va a coger aviones, eso si, el mismo dia hará sus respectivos 70-80km.
Serge Girard empieza a promocionar su gesta por España y la primera visita la hará en Donsoti. El ultrarunner francés visitará la ciudad donostiarra el mes de noviembre con motivo de la “XXX Maratón Donostia”. Serge Girard estará en el stand de Mizuno de la Feria del Corredor el sábado 24 para atender a todo aquel que quiera saber más sobre este entrañable corredor y sus desafíos.
La primera vuelta al mundo corriendo : 1.000 maratones, 42.000 km El conceptoCorrer 1.000 maratones sin un sólo día de descanso, con una media superior a los 70 km diarios. Mostrar Mizuno por los cinco continentes. TimingLa salida será desde Paris entre finales de 2008 y principos de 2009 y se prevé la llegada a la capital del Sena en 2010 tras 20 meses de periplo. RecorridoParís, Alemania, Austria, Eslovenia, Hungría, Eslovaquia, Chequia, Polonia, Bielorrusia, Rusia, Japón, China, Laos, Tailandia, Malasia, Indonesia, Australia, Canada , USA, Méjico, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Sudáfrica, Namibia, Angola, Congo, Camerún, Nigeria, Mali, Mauritania, Marruecos, España, Portugal, Francia, Italia, Suiza, Alemania, Bélgica, Paises Bajos, Dinamarca, Suecia, Noruega, Reino Unido, París.
El recorrido podría variar en función de los designios de Mizuno, especialmente el punto de partida y de llegada: Tokio, Londres. Madrid…

lunes, febrero 04, 2008

Jornet y Miró se llevan el Nacional de montaña

Travesía Club Pirineos en Formigal

03 de Febrero de 2008

- Con una meteorología que se iba haciendo más adversa conforme se desarrollaba la carrera, ayer se celebró en la estación de esquí de Aramón Formigal la XXVI Travesía Club Pirineos; prueba que en esta ocasión servía además como Campeonato de España de Esquí de Montaña Individual y por Equipos y III Trofeo Comarca Alto Gállego. Los 150 participantes tomaron la salida a las 8.15 horas, cuando apenas Los clareaba el día, y con una temperatura de menos dos grados. El recorrido, que ascendía los picos de Espelunciecha, Vértice de Anayet y Arroyeras, sumaba un total de 1.684 metros de desnivel acumulado y 15 kilómetros de distancia. Los primeros corredores que terminaban la prueba hablaban de un circuito muy panorámico pero a la vez muy técnico y exigente. En las tres ascensiones, la organización obligaba a ponerse crampones para superar las palas de ascenso, completamente heladas. Debido a la dureza del recorrido, el corredor del Equipo Militar de Esquí de Montaña, Gustavo Caballero, afincado en Jaca, sufrió un accidente que obligó a que los servicios de rescate se desplazaran hasta la zona de los lagos de Anayet en helicóptero y desde allí un médico ascendiera hasta el lugar del accidente, donde redujo la fractura de hombro que sufría el esquiador. A la dureza del recorrido se sumó la creciente inclemencia del tiempo, -10 en las cimas y sensación térmica de -20 grados, lo que provocó que una corredora sufriera una hipotermia que le obligó a ser atendida por los responsables de un puesto de control acampados también en la zona de los lagos. Respecto a las clasificaciones, se impuso el favorito, el catalán de 20 años del Club Poliesportiu Puigcerdá Kilian Jornet, con un tiempo de 1:52:04. Le siguieron, siempre en categoría absoluta, Javier Martín, con 1:55:37, y Jordi Bes, 1:57:08. En la categoría femenina absoluta se impuso la también catalana Mireia Miró, con un tiempo de 2:17:21, seguida de Izaskun Zubizarreta, con 2:24:29, y de Emma Roca, con 2:24:58. El primer aragonés fue el oscense Raúl López, del equipo de la Guardia Civil, quien quedó en 14º posición con 2:11:13. La organización quiere agradecer una vez más la ayuda prestada por la estación de Formigal y la Comarca Alto Gállego, además de resaltar la colaboración de los miembros del Club Pirineos, que en condiciones adversísimas se mantuvieron en los puestos del control hasta ver pasar a todos los corredores.La clasificación por equipos del Campeonato de España quedó sin decidir debido a la reclamación de uno de los clubes participantes.

jueves, enero 31, 2008

El Centro de Glaciares de Senegüé invita a conocer “tierras lejanas” junto a la chimenea

Este primer fin de semana de febrero, el Centro de los Glaciares de Senegüé (Sabiñánigo) invita a todos los que lo deseen a viajar a tierras lejanas. El viaje se hará tal y como lo hacían los habitantes del Pirineo antiguamente, escuchando las historias y aventuras junto al acogedor calor del fuego de la chimenea. La propuesta, denominada “Beiladas de Senegüé, incluye además visitas guiadas a las cercanías de la pedanía serrablesa, para conocer los restos que los glaciares dejaron en este enclave del Alto Gállego.

Las beiladas forman parte de unas jornadas culturales organizadas por la Comarca del Alto Gállego, Pyreneus y Senegüé-Sorripas, que busca promocionar uno de los centros de la cordillera pirenaica más completos que existen sobre los glaciares, su formación, y su evolución. Pero la actividad también busca ampliar las ofertas culturales en las largas noches de invierno. Todas las proyecciones y conferencias se efectuarán en el Salón de Actos de Senegüé y su entrada es gratuita.
ProgramaEstas primeras beiladas estarán dedicadas, como indicábamos, a “Tierras lejanas”, descubriendo Argentina, Australia y Europa, pero desde una perspectiva no muy habitual, en bicicleta. Estos viajes serán narrados por sus propios protagonistas, vecinos del Alto Gállego que mostrarán y darán a conocer las aventuras y experiencias vividas durante los viajes.
La primera propuesta será el viernes, 1 de febrero, a las 20:00 horas. De la mano de Guillermo Iraizoz y Julio Esteban las beiladas de Senegüé viajarán “Por Argentina con esquíes”. Ya el sábado comenzarán las excursiones y visitas, en esta ocasión a laTorraza de Lárrede por la morrena del glaciar. A la vuelta habrá una visita guiada al Centro de los Glaciares, desde donde partirá la visita, a las 10:00 horas. Por la tarde (20:30 horas), está previsto viajar por “Australia, la última frontera salvaje de occidente”, con Nacho Alcalde.
El domingo la visita guiada (12:30 horas) será a la Corona de Senegüé, donde se explicarán los paneles interpretativos pertenecientes al Centro y que recogen y dan a conocer los restos glaciares que desde estos puntos se aprecian. El lugar de encuentro para participar en esta salida será el aparcamiento de Casa Casbas, en Senegüé. Por la tarde, Jesús Sánchez mostrará como recorrer Europa en cicloturismo.
Temas relacionados: Senegüé, el "ombligo" de los glaciares

martes, enero 29, 2008

1997 de Irún a Viella corriendo

Intentando realizar un sueño que arrastraba desde hace prácticamente cinco años, y que al principio me parecía prácticamente imposible conseguirlo. Se me pasó por la cabeza poder realizar una transpirenaica de mar a mar corriendo. Anteriormente la había realizado un par de veces en bicicleta, pasando por lugares encantadores. Mi esfuerzo me costaba, pues las etapas las realizaba porteando mi vehículo a altos collados hasta de 2.500 m. de altura. Esto, aunque disminuía mi marcha, al final siempre era beneficioso, pues conseguía hacer etapas de 70 Km. Al día aproximadamente, pudiendo disfrutar de muchas bajadas trialeando por los empinados y pintorescos puertos y caminos.
Años sucesivos fui haciendo transpirenaicas a caballo con grupos de amigos, de los cuales me sentía algo responsable, pues confiaban de mi experiencia en los Pirineos para poderlos guiar.
Esto me obligó a hacer largas excursiones a pie para buscar pasos seguros y con el mínimo peligro posible para los cuadrúpedos, arriesgando en muchos momentos nuestras monturas. Tras otras dos transpirenaicas más en bicicleta, otras tantas excursiones a pie y haciendo alta montaña por los grandes picos, conseguí tener en estos cinco años una información imprescindible para poder intentar recorrer el Pirineo corriendo. Sin mapas, prácticamente con cuatro kilos de peso en una riñonera adaptada para correr y con un entrenamiento durante todo el invierno que tampoco resulto excesivo, pues entrenaba uno o dos días a la semana, prolongándolo los últimos meses de julio y agosto, que era cuando quería realizar esta prueba corriendo y como máximo entrenaba  etapas de cuatro horas.
Con la mentalidad muy clara, confiado en mi experiencia, en mi entrenamiento y en mi poco equipo, que se componía de la mencionada riñonera, unas zapatillas de atletismo muy ventiladas, fuertes y poco pesadas,  para aquellos años  un par de buenos calcetines, un pequeño botiquín, un chubasquero, una muda para cambiarme después de cada jornada, camiseta y pantalón de treeking, unas mallas cortas, importantísimo para no tener rozaduras en la entrepierna y una camiseta de ciclista transpirable, junto con dos botellines pequeños de de agua que iba rellenando siempre que tenía oportunidad. Por último llevaba un teléfono móvil por si me ocurría algo, el cual sirvió de muy poca utilidad, pues por los profundos valles no tenía prácticamente cobertura (esto me preocupaba poco, pues el Pirineo se encuentra en estas fechas lleno de gente).
Mi idea era realizar este proyecto en 13 días corriendo de media más o menos 50 Km. Diarios, durmiendo en hostales o refugios de montaña, y comiendo a medio día intentando evitar el fuerte calor de agosto, cenar bastante para recuperar todo lo perdido durante la jornada y como complemento estaba claro que tenía que beber gran cantidad de agua para evitar la deshidratación. Esto lo conseguí prácticamente bebiendo en todos los manantiales, cogiendo agua en los dos botellines que llevaba y aprovechando las cortas paradas para beber.
El día 15 de agosto salí de Irún después de haber dormido en la estación de ferrocarril por falta de alojamiento, habiendo coincidido con la semana grande de San Sebastián. Llegando hasta Elizondo prácticamente siguiendo la GR-11, cogiendo algún gran atajo hice cuarenta kilómetros, corriendo más de 6 horas y media, me sorprendí, pues con las piernas un poco cansadas y realizando unos buenos estiramientos conseguí salir al día siguiente bastante recuperado.
El día 16 aprovechando la mañana y con el tiempo un poco complicado por la niebla, no por que se corriera incómodo, sino por ser una etapa orientativa para hacerla en estas condiciones, pues pasar el Quinto Real con niebla resulta difícil,  son muchas lomas tras lomas y una desorientación te puede alejar de la ruta a mucha distancia. Pasando por bonitos lugares ya entrado el día, como son el puerto de Urquiaga, la cima de Iturrumburu y pasando al lado del pico de Adi, bajando por el valle de Sorogaín y llegando a comer al pueblo de Burguete. De aquí, recuperado todo lo posible en una hora y media, me pongo en la fábrica de armas de Orbaiceta, un lugar bastante bonito y pintoresco. Descansando en el refugio de Mendilatz. Esta etapa comprende una distancia de 45 Km., a ocho horas de carrera y un total de desnivel acumulado de 3.042 m.
La tercera etapa realizada el 17 de agosto comprende 58 Km. De los cuales 9 horas son el tiempo de marcha. Realizando un desnivel de 3.144 m., conforme vamos entrando más hacia el Pirineo Central, las alturas van creciendo y vamos conociendo un Pirineo diferente, de montañas más rocosas y más altas. Cambiando un poco más la vegetación, pasando a lugares tan espléndidos como es el bosque de Irati, el puerto de Larrau vigilado por el pico de Ory, cruzando por los altos collados como son el de Gagnekoa y Lepatía, descendiendo seguidamente al valle de Belagua, parando un poco en el camping de Asolaze a comer. De aquí al refugio de Linza solo me separan 11 Km. Pasando por el collado de Maze y llegando al final sobre las 17,00 horas del día, esta etapa ha sido muy calurosa, a última hora amenaza tormenta la cual evito. Me voy dando cuenta que corro mejor por los caminos que por las pistas, por lo menos son más entretenidos. Conforme pasa el tiempo me voy encontrando y adaptando mejor. Las molestias de las rodillas, que era lo que más temía son mínimas, pues ya van adaptándose también al trote contínuo, noto que voy perdiendo algún kilo que otro de los cual se lo comunico a los simpáticos dueños del refugio de Linza, prometiéndome que no me iba a quedar con hambre. Dándome cuenta que lo mejor para recuperarse es una buena y en cantidad de alimento en la cena. Un buen punto de moral para seguir es la gente, que tras contarle lo que estoy intentando realizar se sienten muy interesados y me animan para seguir. Lo que está claro es que en tres días he conseguido ya cruzar el Pirineo Navarro y sigo adelante con ganas.
La mañana del 18 empiezo otra larga etapa, el día ha salido despejado y el cuerpo prácticamente recuperado, solamente tengo unos problemas de ampollas en los dedos de los pies y quiero esperar al final de la etapa para ver que tal me encuentro. En poco más de una hora paso por el collado de Petrechema y el collado de Acherito. Luego bajando al valle de la Selva de Oza pasando por Aguas Tuertas y el majestuoso Ibon de Estanés, pasando posteriormente por la chorrota para llegar sobre las 2 de la tarde a comer y a descansar un rato en Candanchú.
Durante la marcha pregunto a la gente que está regresando de sus excursiones el tiempo que hay andando a los sitios, dándome cuenta que de esta manera, corriendo, me cuesta sobre tres veces menos llegar a estos lugares.
Recuperado ya, y con idea de pasar por el valle de Astún cambio de parecer y decido pasar por el valle de la Canal Roya, pues aunque me cueste un poco más de tiempo lo prefiero, pues hacía por lo menos un par de años que no pasaba por ahí. Al llegar a su collado de 2.200 m. y habiendo realizado su empinada subida, empiezo a correr por un buen y marcado camino hacia la carretera del Portalet huyendo del chaparrón que me empezaba a caer encima y que a la vez me resultaba agradable acordándome del calor pasado durante el día llego hasta Sallent de Gállego por su cabañera.
He llegado muy descansado pero las ampollas me molestan mucho por lo que decido bajar a Sabiñánigo, mi pueblo y descansar un día y dar tiempo a curarme estas molestias en los pies. Este día he realizado 54 Km. Estando durante 9 horas y media corriendo y realizando un desnivel acumulado de 4.614 m.
El día 20, tras la jornada de descanso y prácticamente curadas las ampollas, vuelvo a empezar la marcha desde Sallent de Gállego a Panticosa, subiendo por la Ripera hasta el rincón del verde, ascendiendo por encima de la gran cascada que me lleva al collado de Ordiso, debajo del pico Tendeñera. Bajando el empinado desnivel que hay hasta el valle de de Otal y prestando gran atención a las rodillas y evitar posibles torceduras llego con mucho calor a San Nicolás de Bujaruelo, donde al medio día descanso durante una hora y media, pidiéndome un bocata de lomo con queso para recuperar fuerzas perdidas.
Empiezo el ascenso al collado de Bujaruelo, a mitad camino empieza
a cerrarse el cielo con negros nubarrones, empezando a llover y a granizar sin tener ningún refugio cerca sigo corriendo acelerando el ritmo y tras pasar un poco de miedo de la tormenta por los rayos que caían muy cerca. También me preocupaba lo calado que iba, sabía que no podía dejar de correr, llegué al refugio de Sarradets, este refugio estaba a tope pues todo el mundo estaba allí refugiado y escasamente se cabía de pie. Esperando aquí durante media hora a que cesara la tormenta. Tuve que salir de Sarradets sin  que terminase la tormenta. Tocaba subir hacia la Brecha de Rolando, pues me estaba quedando muy frío, decidiendo correr para entrar en calor. Bajando de la Brecha empieza a salir el sol y la gente a salir de sus escondites, los vivacs de la Brecha, la Gruta helada de Casteret, etc. Dirigiéndose al refugio de Góriz, quedándonos todos sorprendidos de toda la granizada que había caído en la falda de Monte Perdido, pues tras ciento cincuenta litros por metro cuadrado que registraron en Góriz, se había quedado todo el monte blanco, haciendo crecer de una manera muy exagerada lo que eran los pequeños barrancos que bajaban de esta zona. Teniéndolos que cruzar encordados y con mucho cuidado y atención. Este día he realizado 9 horas corriendo, unos 44 km. Y un desnivel total de 4.320 m.

A partir de aquí me noto que algo empieza a fallar, pues noto una molestia como si fuera un tirón muscular encima de la rodilla derecha, por lo cual me empieza a preocuparme, achacándolo al cambio de ritmo realizado durante la tormenta.
El día 21 empieza la jornada lloviendo y por temor a la tormenta decido bajar al valle de Añisclo por la Fon Blanca para subir posteriormente al collado de Añisclo en vez de pasar por el complicado y aéreo paso que hay por debajo del pico de las olas. Subiendo al collado empiezo a notar de nuevo las molestias del músculo y la bajada desde el collado hasta el valle de Pineta es un calvario. Andando y cojeando llego hasta el pueblo de Bielsa que es el lugar donde decido parar para intentar recuperarme. Al día siguiente me levanto lleno de moral y de ganas, pues no noto ninguna molestia y tras correr de Bielsa hasta el lago de Ordiceto durante dos horas y media y 1.100 m. de ascenso junto a los 13 Km. De subida empieza otra vez el terrible dolor muscular, por lo cual consigo llegar al refugio de Viadós en muy mal estado. De esta forma decido abandonar mi proyecto de encadenar en trece días seguidos la transpirenaica. Pero muy animado en poderlo realizar otro año. De todas maneras tengo la idea, de momento y a falta de vacaciones, de realizar las 7 etapas que me quedan aprovechando fines de semana, lo cual no será la idea que tenia en un principio “cruzar el Pirineo en 13 días”, sino de realizarla en 13 etapas.
Un mes más tarde, el día 20 de septiembre y acercándome al refugio de Viadós, quiero realizar otra etapa, que sería la séptima, siendo del refugio de Viadós al pueblo catalán de Viella.
Hay que decir que en un mes no he entrenado ni un solo día, por lo que tengo el temor de no responder como quería en esta larga etapa. Las sensaciones son distintas, pues aunque la primera parte del recorrido la hago muy descansado, la segunda parte, desde el camping Aneto en Benasque hasta Viella, la hago con un fuerte, pero llevadero, dolor de rodilla que por lo vosto no estaba recuperada del todo.
Saliendo del refugio de Viadós a las ocho de la mañana, me dirijo hacia el puerto de Gistaín. Aquí contemplo una gran cantidad de rebecos o sarrios. El día ha salido muy soleado y con tranquilidad desciendo por el valle de Estós hasta el puente de San Jaime de Benasque. De aquí, bien alimentado y descansando una hora, me dirijo a los llanos del Hospital por la pista sin coger la carretera, la cual se hace muy pesada por su largura. Desde el Hospital empiezo el ascenso en zigzag al puerto de la picada contemplando las espesas y negras nubes de tormenta que rodean el pico Aneto. De aquí, desciendo hacia el Plá de Artiga, ya en el Pirineo Catalán, y con una pista que luego se convierte en carretera estrecha de montaña, consigo llegar a Viella sobre las 18,30 de la tarde aproximadamente.
Esta etapa ha comprendido una distancia total de 52 Km. Con un desnivel total acumulado de 5.325 m. Siendo el tiempo de carrera de unas 8 horas y 45 minutos.
Hasta aquí, desde que salí de Irún, como curiosidad decir que hay un desnivel acumulado de 32.417 m.
Así, de esta forma animo a los lectores, corredores y amantes de la montaña para realizar etapas de este tipo, dándome cuenta de que el día puede cundir mucho y además es posible correr a una marcha ni lenta ni fuerte durante 9 horas, teniendo una buena dosis de moral. También es muy importante conocerse bien el terreno o por lo menos estar muy bien informados sobre él.

miércoles, enero 23, 2008

Un trocito de Transpirenaica corriendo.

 
Dos años mas tarde me vuelvo a proponer el reto de intentar cruzar el Pirineo corriendo, esta vez empezando desde Llança, en el mar Mediterráneo. Cuento en esta ocasión con mucha más experiencia en carreras de montaña y he conseguido más resistencia física. Poseo mejores materiales como mochila de Camelback, ropa más transpirable y llevadera, proporcionada por Interesport Piedrafita de Jaca, casa de material deportivo que se prestó a proporcionar y a aconsejar sobre materiales necesarios. También agradecer a la casa Salomón que nos proporcionó unas cómodas y resistentes zapatillas muy novedosas para nosotros. Y decimos nosotros, porque hay que agradecer mucho a Roberto Rodríguez, que con mucha ilusión se ofreció para acompañarme en la carrera todo lo que le fuera posible, entre hueco y hueco de su trabajo. Roberto fue una pieza fundamental para animar mi ilusión y a la vez hacer más ameno los largos entrenamientos por la montaña, pues acostumbrado a correr sólo y no tener ninguna animación, fue de muy buen llevar su compañía, a la vez que daba la talla sobre mis propósitos.
Los entrenamientos de este año consistieron en largas distancias como: La vuelta al Midi d´Ossau, la subida y vuelta al Ibón de Estanés, varias subidas al monte de Oturia, Peña Oroel, rutas por San Juan de la Peña, largas rutas de 40 kilómetros por el sobrepuerto del Serrablo, subida desde el puerto de Acumuer al pico de Collarada,Vuelta al Midi, desde Vadiello al Tozal de Guara, a la vez que conseguí batir el récord que había desde Torla hasta Monte Perdido y el regreso de nuevo hasta Torla en menos de 6 horas 50 minutos, en una distancia de 50 kilómetros y con más de 2000 metros de ascenso.
Gracias a esta acumulación de entrenamientos, estaba preparado para la realización de la prueba en el mes de agosto. El único inconveniente que veía era el alojamiento. La idea era dormir y descansar en lo que es el Pirineo catalán en los hostales de algunos pueblos que había conseguido reservar habitaciones, aunque no había conseguido reserva en todos, por lo que me encontraba preocupado, pues el hecho de no descansar bien todas las noches, no garantizaba el éxito.
El mal tiempo no me asusta demasiado, pues he realizado muchos entrenamientos bajo agua y lo único que hay que tener claro es el no pararte para no quedarte frío.La comida o el avituallamiento tampoco era problemático, pues me había planteado llegar a hacer una comida en las horas de más calor haciéndolo coincidir con la llegada a los pueblos. Allí sabía que encontraría cualquier bar o restaurante que me iba a ofrecer exquisitos menús ricos en hidratos de carbono, proteínas y grasas, que era todo lo que necesitaba para salir animado y recuperado al día siguiente.
También es muy importante el material a llevar en la mochila pequeña, muy ajustable y a la vez con Camelback muy necesario para hidratarse a todas horas llevando dos litros de agua. En la mochila había lo justo y lo necesario: una ropa para cambiarme de muy poco peso, un chubasquero, la cartera con la documentación y dinero un pañuelo para el sol, cremas, una cámara de fotos, las novedosas zapatillas con unos buenos calcetines transpirables. Una mallas cortas para evitar las rozaduras en la entrepierna y una camiseta térmica muy eficaz. A diferencia de la vez anterior, realicé el recorrido con la riñonera de la que guardo un notable recuerdo gracias a su ajuste y su comodidad. Este año he decidido llevar una pequeña mochila Mckinley, también más ajustable y con la peculiaridad de llevar dos litros de agua en su interior, mediante un Camelback. El único inconveniente encontrado en este sistema es el de tener que parar un poco más de tiempo de lo necesario para coger agua ya que había que sacar todo el material de la mochila y luego volver a ajustarla. Por otra parte no podía correr con ella sin la camiseta puesta porque me ocasionaba leves pero molestas rozaduras. Sin embargo, hablando de comodidad es perfecta.
Con ganas locas de empezar, por fin llega el día 11 de agosto, día en el que partimos hacia Llança. Es una tarde la cual vemos muy nublada y amenazando agua y tormentas por el Mediterráneo. No nos preocupa, la idea es clara y también estamos muy mentalizados de que pase lo que pase con relación el tiempo, hay que seguir hacia delante.

Día 12 de agosto. 1º etapa. Llança-Maçanet de Cabreils
Tras descansar en una sencilla habitación en un hostal de Llança y con mucha suerte de haber encontrado este lugar, comenzamos la marcha con Roberto, no sin antes sellar en el Ayuntamiento la libreta que nos habíamos preparado para cuñar en todos los sitios de paso como certificación o recuerdo de la estancia en estos estupendos pueblos.
Saliendo de Llança enseguida cogemos el GR-11 todo con pistas duras y con un calor muy húmedo al que no estamos acostumbrados. Vamos pasando gran cantidad de pueblecitos en los cuales aprovechamos para preguntar a la gente el inicio de los caminos hacia otros lugares. Atravesamos Villamañiscle, Rabós, Espolla, Villatorli, para pasar un rato de relajación en Cantallops, pueblecito a pocos kilómetros de la Junquera, en el cual aprovechamos a comer algo para reponer fuerzas y hacer unos estiramientos.
Hasta aquí me acompaña Roberto este primer día, él tiene que regresar a su trabajo en Jaca. Se va satisfecho por haber corrido tan a gusto y con la idea de volver a acompañarme en otras etapas cuando el tiempo se lo permita, y más cerca del Pirineo Aragonés.
Continuando por la tarde la marcha, sigo atravesando pueblos ya por carreteras locales, pues aquí el GR-11 da mucha vuelta y de lo que se trata es de ir lo más recto posible. Atravesando Agullana y la Vajol, bonito pueblo a 525 m. de altura. Me llevo una enorme decepción, pues el camino del GR-11 por el cual tantas veces había pasado tanto en bicicleta como a caballo, me lo encuentro asfaltado, y le hace perder bastante encanto con respecto a lo que antes era. De esta manera llego a Maçanet de Cabrenys un poco endolorido de los dedos de los pies y con unas ampollas producidas por un rozamiento de los calcetines, los cuales tengo que soportar el dolor durante prácticamente toda la ruta.
En Maçanet y casi por favor consigo que me hospeden en el Hotel Pirineos el cual ya conocía, al igual que el propietario que se interesó bastante de lo que estaba haciendo, ofreciéndome una excelente y calorífica cena.
En esta etapa he realizado una distancia de 51 km. Descansando una hora 53 minutos y corriendo continuamente durante seis horas. Ascendiendo un desnivel de 610 m. Y bajando 410 m. Con un total de desnivel acumulado de 1.020 m.
De no ser por las ampollas, de lo demás estoy totalmente satisfecho de cómo ha pasado la jornada a lo contrario del asfaltado de la Vajol a Maçanet.

Día 13 de agosto de 1999. Segunda etapa. Maçanet de Cabrenys - Campradón
Poniéndome en marcha al amanecer con el frescor de la mañana, empiezo con una carretera asfaltada que va picando hacia arriba durante 13 km. Recuerdo con muy buen sabor de boca la primera vez que pasé por aquí con mi bicicleta de montaña, lo que ahora es un importante paso fronterizo que se dirige hacia St Laurent de Cerdans en Francia, era antes una tímida pista que se cortaba en el punto fronterizo justo en un barranco de difícil paso. Ahora se ha convertido en un gigante puente de vigas y hormigón armado.
Al llegar aquí, se queda atrás el pequeño pueblo de Tapis, ahora más vivo que antes gracias a esta carretera. Enseguida llegamos a la Caustouges, el primer pueblo francés. Para llegar por caminos bastante cerrados a San Laurent y al campo de golf de Falgós, 500 m. de altura más altos que el anterior pueblo, un sitio atractivo y curiosos en medio del Hayedo. Trazando una línea lo mas recta posible por debajo del Mont Negre y por la cara norte de la sierra, voy empalmando pista tras pista dejando al lado "La Manere". Hasta llegar al collado Fonda justo en la loma entre España y Francia, por lo que me decido pasar a la cara sur por un PR bastante bien marcado que da una espectacular visión hacia la Garrotxa, junto al pueblo de Baget. Hasta aquí ha sido una etapa de recordatorio, pues solo había pasado por aquí en una ocasión con algún otro problema de orientación y un poco a ciegas. Al contrario que esta vez que ha ido todo sobre ruedas.
Ya de aquí salimos al pueblo de Rocabruna, donde posteriormente paso a Font Rubí, una lujosa urbanización de chalets, en la cual encuentro una estupenda fuente para refrescarme y descansar unos minutos bajo la sombra de los alcornoques. Creo recordar que el calor castigaba bastante. De aquí en muy poco tiempo llego a Campradón, fin de mi segunda etapa. Aquí vuelvo a tener el mismo problema, el del alojamiento. En esta ocasión consigo un colchón en una colonia de muchachos en la cual se practicaba también deportes de aventura. Por lo cual tuve una fantástica velada de conversación y cambio de opiniones con los monitores de dicha escuela, que se sienten muy interesados por mi proyecto.
En esta jornada he recorrido una distancia de 50 km. En siete horas cuarenta y cuatro minutos, sumándole a este tiempo una hora más de descanso. He ascendido 900 metros de desnivel y he bajado 700 m. con un total de desnivel acumulado de 1600m.
Las ampollas me siguen castigando los pies, tengo que hacer varias curas al día, inyectando Betadine directamente sobre la ampolla y luego protegiéndola bien. Por otra cosa veo que voy mejorando en mi aclimatación y rendimiento.
Iglesia de Campradon

14 de agosto de 1999. Tercera etapa. Campradón - Puigcerdá.
Tras un importante descanso y un buen desayuno que preparo en la cocina del colegio, basado en pastelitos, azucares, etc. , me pongo de nuevo en marcha, llegando en un par de Km al pueblo de Llanars. Meditando un poco, creo que tras la dureza de la etapa de este día, lo mejor es ponerme las rodilleras que tengo preparadas para los descensos. Las cuales me iban a acompañar ya fijas durante el resto de las etapas, dándome así cuenta que tenía que ir protegiendo las rodillas desde un principio sin esperar a que se fueran debilitando por si solas, y no me pasase lo mismo que me ocurrió hace dos años.
Descansando en una escuela
Este día por la mañana tenía un espectacular y atractivo acceso hacia la collada verde. Para ello, atravesé el pueblo de la Roca y el de Abella, para poder ir contemplando posteriormente los puertos tan verdes en esta época del año, pues los meses anteriores habían sido bastante húmedos según los habitantes de la zona. También abundaban por estos parajes las vaquerías y los caballos, que en estos últimos años van retomando de nuevo un lugar importante dentro de la economía y de la vida de los pueblos. A 1600 m. de altura cambiamos del Valle del Ter al valle que da acceso desde Rives de Fresner al santuario de Nuria, mediante un tren cremallera que hace escala en un bonito y turístico pueblo llamado Queralbs, no sin antes haber atravesado otro pueblo que va creciendo como lugar turístico, refiriéndome al pueblo de Pardines. Tras medio día corriendo, prefiero hacer una escala en Queralbs, y después de comerme un par de suculentos bocadillos y de haber hecho los habituales estiramientos, comienzo con el plato fuerte del día subir hasta muy cerca de la cima del pico Puigmal. Justo en el collado a 2.517 m. empezando lo que realmente es un fuerte desnivel desde la Font del hombre muerto donde se acaba el bosque y el camino empezando a partir de aquí el pastizal hasta el punto rocoso de la parte superior, acompañada de una húmeda niebla, que pone a prueba nuestro sentido de orientación. En el momento que doy con la pista que accede al Puigmal, todo es seguirla teniendo en cuenta un par de desvios en los que no te puedes equivocar. Desde aquí solo queda un descenso de unos 20km, que resultan mortales para la puntera de mis pies y me hacen ver las estrellas. Aunque poco a poco voy aconstumbrandome a este dolor que cada vez se va haciendo más soportable. Desde aquí arriba la vista es impresionante hacia el norte, tenemos allá abajo puigcerdá y hacia el sur las pistas de sky de la Molina.
En poco mas de una hora llegamos a la civilización lejos de esos caminos de tierra en los que los todoterrenos a su paso dejan una basta nube de polvo, la cual resulta demasiado molesta. Por fin llego al pueblecito de Queisax, lugar aunque pequeño muy animado por la gente y con una música tradicional en honor a las fiestas del pueblo. Por fin me queda 3 Km para la llegada a Puigcerdá, bastante agotado y con la única idea de pegarme una buena ducha e intentar recuperarme en todo lo que sea posible.
Este día a sido muy duro, pero voy teniendo suerte con el tiempo, ya que mi principal preocupación no es la lluvia sino las fuertes tormentas que se dan en la alta montaña en esta época de año.
En este día he recorrido 56 km. Tardando en hacer el recorrido 8 horas 22 minutos. Y descansando una hora. He ascendido 2.262 m. y he bajado 2.255 m. consiguiendo un desnivel acumulado de 4.517 m. Se va notando que poco a poco vamos entrando en las cotas altas del Pirineo.

15 de agosto de 1999. Cuarta etapa. Puigcerdá - Os dé Civis.Para mí, esta etapa es la más bonita, interesante y dura, pues en esta ocasión no conozco el itinerario y lo único con lo que cuento es con un croquis que he mentalizado, aunque no hay pérdidas. Hay que atravesar tres valle y casi todo por el GR 11 hasta llegar a Andorra.
La jornada empieza como siempre a las ocho de la mañana. Aunque el arranque se haga muy pesado y con las piernas aún sobrecargadas del día anterior. Haciendo cinco kilómetros de carretera hasta Guils de Cerdanya empiezo a encontrarme mejor al entrar en contacto con el camino. En vez del GR cojo una pista de BTT hasta llegar a los llanos de la Fontanera, cerca de los 2000 metros, el paisaje es extraordinario, pues en muy poco tiempo llego al bosque y entramos en las grandes praderas. Muy pronto llegamos a la roca de la alta montaña, todo lleno de color al tener un día de excelente sol. Tras subir y subir, estoy al refugio de Malniu un lugar muy concurrido de gente siendo natural, pues una buena pista llega hasta este lugar para acampar y pasar el día haciendo montaña. Durante cuatro kilómetros por un camino con una gran caída y un poco complicado de seguir, por su estrechez y su piedra suelta, se llega al refugio d´ Engorgs para después por un camino sin marcar que se pierde en varias ocasiones y en el que hay que usar un poco la orientación se atraviesa varios lagos para llegar a una fuerte subida y alcanzar el collado de Colomers.
En este trozo de recorrido recuerdo una terrible pájara que cogí a consecuencia del calor y los cambios de ritmo. Me vino muy bien un bote de glucosa líquida que llevaba en la mochila por sí acaso. No la quería usar sino era en algún caso de pura necesidad. En este caso aseguro que lo fue. En pocos minutos estaba prácticamente recuperado.
En el collado de Colomers a 2.680 m el panorama era impresionante hacia todos los lados, aunque el más duro y vertiginosos era el que me tocaba bajar, 600 m de golpe para llegar a la cabaña de Esparvers, un pequeño refugio en ruinas pero situado en un entorno maravilloso. Machacándome en la bajada opto por descansar un poco y remojarme los pies en las frescas agua del río, poniéndome a comer al mismo tiempo, par empezar posteriormente la segunda parte del itinerario. De aquí enseguida se llega a la Col de Civera, en una hora para posteriormente por las montañas andorranas descender por un precioso y espectacular camino, muy concurrido de caminantes. Un camino de 15 km. De largo y un desnivel de 1400 m. que nos
conduce hasta Escaldes en Andorra.
No tengo mas opción que seguir la carretera, atravesando Escaldes y Andorra la Vella, en los cuales me encuentro muy raro, pasando de no ver a casi gente durante el recorrido a ver de repente tanto peatón y automovilistas, percibiendo que todos me miran con curiosidad preguntándose de donde salía este individuo. De esta manera llego por el arcén de la carretera hasta San Juliá de Loria, el pueblo en el que cojo un desvío de ocho Km que sube hasta el pueblecito ya español aunque su entrada principal se realice por Andorra, llamado Os dé Civis.
Aquí sinceramente noto que he llegado destrozado con un fuerte dolor en el tobillo al igual que una inflamación que de momento diagnostico que es producido por la carga que he tenido que soportar durante esta etapa. Al final resultó ser diagnosticado por el médico el picotazo de algún bicho o alguna rama clavada que me había producido una fuerte infección. Al llegar al pueblo enseguida voy al hotel de mi amigo Jordi, el cual se ha compadecido siempre de mí al verme llegar en muchas ocasiones en un estado preocupante. Este día era de fin de semana y lo tenía todo reservado, yo lo único que le pedí fue una ducha una buena cena y que me dejara dormir en la cuadra. Jordi de alguna manera preparó todo para que pudiera dormir en una cómoda habitación del hostal. De esta manera, entre las ampollas que aunque allí estaban me había acostumbrado a su dolor, y el dolor del tobillo, decido descansar al día siguiente. Pasando un día de relajación, tertulia con la gente del pueblo y descansando. En este duro día he realizado 60 km. En 9 horas 30 minutos, descansando solamente 42 minutos, He ascendido 2540 m. y he bajado 2.225 teniendo un total de desnivel acumulado en este día de 4.765 m.
Aún llegando destrozado durante la jornada he disfrutado mucho y sigo aprendiendo sobre mis posibilidades.

17 de agosto de 1999. Quinta etapa. Os dé Civis –Esterri d´Aneu
La primera impresión después de un día de descanso es muy satisfactoria. El cuerpo me ha vuelto a la normalidad, el tobillo funciona de momento bien, parece ser que las curas de las ampollas hacen efecto, aunque siguen sin desaparecer.
Por la mañana sigo madrugando y la jornada empieza a las 8 de la mañana aunque a 1500 m. de altitud a esta hora resulta algo fresco el día. Empiezo calentando durante 2 kilómetros por asfalto hasta llegar al hotel situado doscientos metros más arriba del pueblo. De aquí siguiendo la pista y luego siguiendo un camino hasta el fondo del valle, se llega hasta el collado de Conflech, cogiendo otra vez la pista por la que los contrabandistas hacían sus pasos muy frecuentemente, aunque es un paso bastante vigilado por la guardia civil. La pista conduce hasta las bordas de Conflench, aunque de la manera que viajo es posible atajarla pues es todo pastizal hasta las bordas. De aquí ya nos obliga a seguir una pista larga de unos 8 km. Bastante bien conservada y bastante llana hasta llegar al collado de So a 2.000 m. de altitud. De aquí es conveniente bajar al pueblo de Ferrera campo a través, pues lo tenemos a vista durante todo el descenso. Es un lugar perdido pero encantador, con unas panorámicas excepcionales, que controlan todo el valle que desciende hasta el río Noguera, no sin antes pasar por Tirvia.
A partir de aquí tras un corto descenso y luego cinco kilómetros de carretera llegan al pueblo de Ribera de Cardós, pueblo bastante dado al turismo, pues con camping, hoteles, restaurantes y empresas de aventura, resulta un punto importante dentro de la comarca del Pallars. Aquí hacemos un alto para comer algo y descansar, pues tras casi seis horas de recorrido el dolor del tobillo comienza de nuevo a martirizarme.
Al empezar de nuevo la marcha y empezar a subir de nuevo, siento tras el apoyo de la puntera de los pies un ligero alivio en el tobillo, así llego a las bordas de Nibrós y luego tras una fuerte subida por un bosque llego al collado de Campirme. La subida ha sido factible, pero al trabajar de manera distinta el apoyo de mis piernas en el descenso resulta insoportable el dolor del tobillo, Intento comprimirlo con vendas y hago lo posible para llegar a la pista que después de 12 kilómetros pasando por el pueblo de Burgo puedo llegar a Esterri d´Aneu, en muy pésimas condiciones, aunque sin descansar y con una impresionante cojera tengo que mirar lo primero alojamiento, comer algo y pasar por la farmacia a ver si es posible encontrar algún aliviador de dolor. Esta última tarde ha sido infernal, he conseguido terminar la etapa aunque algo desmoralizado, pues empiezo a ver negativamente él poder recorrer todo el Pirineo de una sola tirada. Me doy cuenta de ello y asumo la realidad de mi mal, y tras larga meditación me planteo lo imposible por terminar la etapa del día siguiente. De esta forma, me quedaría del consuelo de haber llegado hasta Viella, lugar donde hace dos años había vuelto a abandonar, siendo esta vez el recorrido en sentido contrario, de Irún a Viella. De esta manera tendría el alivio de haber recorrido todo el Pirineo en 13 etapas.
En esta quinta etapa he recorrido 56 kilómetros en 9 horas 50 minutos descansando 1 hora 15 minutos. Ascendiendo 1660 metros y bajando un desnivel de 2.460 m. realizando un desnivel acumulado de 3.150 m.

18 de agosto de 1999. Sexta etapa. Esterri d´Aneu - Viella Una nueva mañana empieza, y la verdad es que tengo el dolor del tobillo que no ha desaparecido en absoluto; me planteo el hecho de seguir o dejarlo, tengo muy claro que esta será la última etapa si consigo realizarla entera, cosa que a estas horas de la mañana dudo. Empiezo a correr y cada paso es una tortura pero el empeño de conseguirlo me anima a seguir para adelante. Pasando primero por la Guingueta, y por un camino, a atajo la carretera que lleva al pueblo de Esport, en el límite del Parque Nacional de San Mauricio. Aquí cogiendo un ancho y buen camino por la margen derecha llega hasta el lago San Mauricio, al pie del pico de los Encantats. Hace tiempo recorrí el parque con la BTT pasando por el collado del Portarro, esta vez voy por un lugar desconocido, atravieso el lago de ratera y me dirijo hacia el collado de Ratera por el camino cada vez menos marcado, por cierto bastante frecuentado por montañeros y turistas.
Aquí tomo una importante y acertada decisión: en primer lugar, la idea de llegar desde este punto al hospital de Viella situado en la entrada sur del túnel, itinerario con mucho desnivel y con un terreno muy agreste para mi tobillo, con el inconveniente de no poder llegar al refugio y tener que pasar la noche sin saco y sin nada que ponerme en los otros refugios del camino.
Mientras que el camino elegido me acercaba bastante a las pistas y a la carretera de Baqueira, la cual me sería de gran utilidad si tuviera que hacer autostop para llegar a Viella. De esta manera desciendo por el Valle de Saboredo pasando por sus preciosos lagos y su refugio a 2265 m., sigo el camino hasta llegar a la pista que me conducirá hasta el fondo del valle, de esta manera llegamos a la estación de esquí de Baqueira. De aquí entre camino, carreteras secundarias y pistas atravesamos los pueblos de Salardú, Arties, Garós y por fin tras cinco kilómetros de asfalto llego a Viella.
La etapa no complicada en teoría, pues solo ha sido subir y bajar de un Valle a otro, tendría que haber sido de los mas descansadas. Sin embargo, ha sido una etapa muy dura debido al terrible dolor. Aunque el esfuerzo ha valido la pena, en estos momentos solo esperaba encontrar una buena ducha, en las piscinas municipales, poder hacer unos estiramientos e intentar aliviar el tobillo. Mientras esperaba a mi amigo Roberto que venía desde Jaca con la ilusión de hacer la siguiente etapa hasta Viadós, cosa que tuvo que dejar para poderme llevar a casa.
Estoy contento de haber llegado hasta aquí. Reafirmo que en trece días o etapas se puede cruzar el Pirineo de mar a mar, teniendo sobre todo mucha ilusión. Sigue estando virgen el hecho de poder realizar con éxito toda la travesía en integral, en una sola tirada. Quizás vuelva a mí este reto algún día, y sino allí quede para todos los fondistas que deseen tentar a la suerte. Pues es uno de los factores principales para llevar a cabo la aventura pirenaica.
Resumiendo esta sexta etapa de 50 km. De larga he realizado un tiempo de 10 horas 12 minutos de marcha descansando solamente una hora y media. Se asciende 1.550m. y se desciende 1600m, teniendo un desnivel acumulado de 3.150 m.
Esta semana de agosto de 1999 he recorrido un total de 323 km. En 51 horas 38 minutos descansando entre ellas 7 horas 16 minutos. He ascendido 9.522 m. y he descendido 9.650m. con un total de desnivel acumulado de 19.172 m..
A todo ello sumando las 13 etapas de todo el Pirineo se puede decir que este itinerario tiene 675 km. Que ha costado 102 horas y 25 minutos recorrerlo. Por curiosidad apuntar el desnivel de subida que es de 24.176 m. y el de bajada que es 24934m. teniendo un total de desnivel acumulado de 46.669 m. Una buena tralla.
Con esto, deseo a cualquier aventurero que desee probar, que lo consiga (es factible, pero duro). Ánimo.