sábado, febrero 02, 2013

RECUERDO DE UNA TRANSPIRENAICA

Repasando mis notas he empezado a recordar esta historia de hace 15 años atrás cuando solo corríamos por la montaña 4 locos sanos que veíamos en el correr por el monte un escape a la vida normal, un divertimento, un vicio sano, una manera de hacer poco a poco amigos invitándoles a salir a correr por la montaña.
En este recuerdo un poco extenso recuerdo aquella idea que no apartaba de mi cabeza del poder cruzar los Pirineos corriendo.
 



Intentando realizar un sueño que arrastraba desde hace prácticamente cinco años, y que al principio me parecía prácticamente imposible conseguirlo. Se me pasó por la cabeza poder realizar una transpirenaica de mar a mar corriendo. Anteriormente la había realizado un par de veces en bicicleta, pasando por lugares encantadores. Mi esfuerzo me costaba, pues las etapas las realizaba porteando mi vehículo a altos collados hasta de 2.500 m. de altura. Esto, aunque disminuía mi marcha, al final siempre era beneficioso, pues conseguía hacer etapas de 70 Km. Al día aproximadamente, pudiendo disfrutar de muchas bajadas trialeando por los empinados y pintorescos puertos y caminos.
Años sucesivos fui haciendo transpirenaicas a caballo con grupos de amigos, de los cuales me sentía lago responsable, pues confiaban de mi experiencia en los Pirineos para poderlos guiar.
Esto me obligó a hacer largas excursiones a pie para buscar pasos seguros y con el mínimo peligro posible para los cuadrúpedos, arriesgando en muchos momentos nuestras monturas. Tras otras dos transpirenaicas más en bicicleta, otras tantas excursiones a pie y haciendo alta montaña por los grandes picos, conseguí tener en estos cinco años una información imprescindible para poder intentar recorrer el Pirineo corriendo. Sin mapas, prácticamente con cuatro kilos de peso en una riñonera adaptada para correr y con un entrenamiento durante todo el invierno que tampoco resulto excesivo, pues entrenaba uno o dos días a la semana, prolongándolo los últimos meses de julio y agosto, que era cuando quería realizar esta prueba corriendo como máximo en etapas de cuatro horas.
Con la mentalidad muy clara, confiado en mi experiencia, en mi entrenamiento y en mi poco equipo, que se componía de la mencionada riñonera, unas zapatillas de atletismo muy ventiladas, fuertes y poco pesadas, un par de buenos calcetines, un pequeño botiquín, un chubasquero, una muda para cambiarme después de cada jornada, camiseta y pantalón de treeking, unas mallas cortas, importantísimo para no tener rozaduras en la entrepierna y una camiseta de ciclista transpirable, junto con dos botellines pequeños de de agua que iba rellenando siempre que tenía oportunidad. Por último llevaba un teléfono móvil por si me ocurría algo, el cual sirvió de muy poca utilidad, pues por los profundos valles no tenía prácticamente cobertura (esto me preocupaba poco, pues el Pirineo se encuentra en estas fechas lleno de gente).
Mi idea era realizar este proyecto en 13 días corriendo de media más o menos 50 Km. Diarios, durmiendo en hostales o refugios de montaña, y comiendo a medio día intentando evitar el fuerte calor de agosto, cenar bastante para recuperar todo lo perdido durante la jornada y como complemento estaba claro que tenía que beber gran cantidad de agua para evitar la deshidratación. Esto lo conseguí prácticamente bebiendo en todos los manantiales, cogiendo agua en los dos botellines que llevaba y aprovechando las cortas paradas para beber.
El día 15 de agosto salí de Irún después de haber dormido en la estación de ferrocarril por falta de alojamiento, habiendo coincidido con la semana grande de San Sebastián. Llegando hasta Elizondo prácticamente siguiendo la GR-11, cogiendo algún gran atajo hice cuarenta kilómetros, corriendo más de 6 horas y media, me sorprendí, pues con las piernas un poco cansadas y realizando unos buenos estiramientos conseguí salir al día siguiente bastante recuperado.El día 16 aprovechando la mañana y con el tiempo un poco complicado por la niebla, no por que se corriera incómodo, sino por ser una etapa orientativa para hacerla en estas condiciones, pues pasar el Quinto Real con niebla resulta difícil, pues son lomas y una desorientación te puede alejar de la ruta a mucha distancia. Pasando por bonitos lugares ya entrado el día, como son el puerto de Urquiaga, la cima de Iturrumburu y pasando al lado del pico de Adi, bajando por el valle de Sorogaín y llegando a comer al pueblo de Burguete. De aquí, recuperado todo lo posible en una hora y media, me pongo en la fábrica de armas de Orbaiceta, un lugar bastante bonito y pintoresco. Descansando en el refugio de Mendilatz. Esta etapa comprende una distancia de 45 Km., a ocho horas de carrera y un total de desnivel acumulado de 3.042 m.
La tercera etapa realizada el 17 de agosto comprende 58 Km. De los cuales 9 horas son el tiempo de marcha. Realizando un desnivel de 3.144 m., conforme vamos entrando más hacia el Pirineo Central, las alturas van creciendo y vamos conociendo un Pirineo diferente, de montañas más rocosas y más altas. Cambiando un poco más la vegetación, pasando a lugares tan espléndidos como es el bosque de Irati, el puerto de Larrau vigilado por el pico de Ory, cruzando por los altos collados como son el de Gagnekoa y Lepatía, descendiendo seguidamente al valle de Belagua, parando un poco en el camping de Asolaze a comer. De aquí al refugio de Linza solo me separan 11 Km. Pasando por el collado de Maze y llegando al final sobre las 17,00 horas del día, esta etapa ha sido muy calurosa, a última hora amenaza tormenta la cual evito. Me voy dando cuenta que corro mejor por los caminos que por las pistas, por lo menos son más entretenidos. Conforme pasa el tiempo me voy encontrando y adaptando mejor. Las molestias de las rodillas, que era lo que más temía son mínimas, pues ya van adaptándose también al trote contínuo, noto que voy perdiendo algún kilo que otro de los cual se lo comunico a los simpáticos dueños del refugio prometiéndome que no me iba a quedar con hambre. Dándome cuenta que lo mejor para recuperarse es una buena y en cantidad cena. Un buen punto de moral para seguir es la gente, que tras contarle lo que estoy intentando realizar se sienten muy interesados y me animan para seguir. Lo que está claro es que en tres días he conseguido ya cruzar el Pirineo Navarro y sigo adelante con ganas.
La mañana del 18 empiezo otra larga etapa, el día ha salido despejado y el cuerpo prácticamente recuperado, solamente tengo unos problemas de ampollas en los dedos de los pies y quiero esperar al final de la etapa para ver que tal me encuentro. En poco más de una hora paso por el collado de Petrechema y el collado de Acherito. Luego bajando al valle de la Selva de Oza pasando por Aguas Tuertas y el majestuoso Ibon de Estanés, pasando posteriormente por la chorrota para llegar sobre las 2 de la tarde a comer y a descansar un rato en Candanchú.
Durante la marcha pregunto a la gente que está regresando de sus excursiones el tiempo que hay andando a los sitios, dándome cuenta que de esta manera, corriendo, me cuesta sobre tres veces menos llegar a estos lugares.Recuperado ya, y con idea de pasar por el valle de Astún cambio de parecer y decido pasar por el valle de la Canal Roya, pues aunque me cueste un poco más de tiempo lo prefiero, pues hacía por lo menos un par de años que no pasaba por ahí. Al llegar a su collado de 2.200 m. y habiendo realizado su empinada subida, empiezo a correr por un buen y marcado camino hacia la carretera del Portalet huyendo del chaparrón que me empezaba a caer encima y que a la vez me resultaba agradable acordándome del calor pasado durante el día llego hasta Sallent de Gállego por su cabañera.
He llegado muy descansado pero las ampollas me molestan mucho por lo que decido bajar a Sabiñánigo, mi pueblo y descansar un día y dar tiempo a curarme estas molestias en los pies. Este día he realizado 54 Km. Estando durante 9 horas y media corriendo y realizando un desnivel acumulado de 4.614 m.
El día 20, tras la jornada de descanso y prácticamente curadas las ampollas, vuelvo a empezar la marcha desde Sallent de Gállego a Panticosa, subiendo por la Ripera hasta el rincón del verde, ascendiendo por encima de la gran cascada que me lleva al collado de Ordiso, debajo del pico Tendeñera. Bajando el empinado desnivel que hay hasta el valle de de Otal y prestando gran atención a las rodillas y evitar posibles torceduras llego con mucho calor a San Nicolás de Bujaruelo, donde al medio día descanso durante una hora y media, pidiéndome un bocata de lomo con queso para recuperar fuerzas perdidas.
Empiezo el ascenso al collado de Bujaruelo, a mitad camino empieza a cerrarse el cielo con negros nubarrones, empezando a llover y a granizar sin tener ningún refugio cerca sigo corriendo acelerando el ritmo y tras pasar un poco de miedo de la tormenta por los rayos que caían muy cerca. También me preocupaba lo calado que iba, sabía que no podía dejar de correr, llegué al refugio de Sarradets, este refugio estaba a tope pues todo el mundo estaba allí refugiado y escasamente se cabía de pie. Esperando aquí durante media hora a que cesara la tormenta. Tuve que salir de Sarradets sin esperar que terminase la tormenta, hacia la Brecha de Rolando, pues me estaba quedando muy frío, decidiendo correr para entrar en calor. Bajando de la Brecha empieza a salir el sol y la gente a salir de sus escondites, los vivacs de la Brecha, la Gruta helada de Casteret, etc. Dirigiéndose al refugio de Góriz, quedándonos todos sorprendidos de toda la granizada que había caído en la falda de Monte Perdido, pues tras ciento cincuenta litros por metro cuadrado que registraron en Góriz, se había quedado todo el monte blanco, haciendo crecer de una manera muy exagerada lo que eran los pequeños barrancos que bajaban de esta zona. Teniéndolos que cruzar encordados y con mucho cuidado y atención. Este día he realizado 9 horas corriendo, unos 44 km. Y un desnivel total de 4.320 m.
A partir de aquí me noto que algo empieza a fallar, pues noto una molestia como si fuera un tirón muscular encima de la rodilla derecha, lo cual me empieza a preocupar, achacándolo al cambio de ritmo realizado durante la tormenta.
El día 21 empieza la jornada lloviendo y por temor a la tormenta decido bajar al valle de Añisclo por la Fon Blanca para subir posteriormente al collado de Añisclo en vez de pasar por el complicado y aéreo paso que hay por debajo del pico de las olas. Subiendo al collado empiezo a notar de nuevo las molestias del músculo y la bajada desde el collado hasta el valle de Pineta es un calvario. Andando y cojeando llego hasta el pueblo de Bielsa que es el lugar donde decido parar para intentar recuperarme. Al día siguiente me levanto lleno de moral y de ganas, pues no noto ninguna molestia y tras correr de Bielsa hasta el lago de Ordiceto durante dos horas y media y 1.100 m. de ascenso junto a los 13 Km. De subida empieza otra vez el terrible dolor muscular, por lo cual consigo llegar al refugio de Viadós en muy mal estado. De esta forma decido abandonar mi proyecto de encadenar en trece días seguidos la transpirenaica. Pero muy animado en poderlo realizar otro año. De todas maneras tengo la idea, de momento y a falta de vacaciones, de realizar las 7 etapas que me quedan aprovechando fines de semana, lo cual no será la idea que tenia en un principio “cruzar el Pirineo en 13 días”, sino de realizarla en 13 etapas.
Un mes más tarde, el día 20 de septiembre y acercándome al refugio de Viadós, quiero realizar otra etapa, que sería la séptima, siendo del refugio de Viadós al pueblo catalán de Viella.Hay que decir que en un mes no he entrenado ni un solo día, por lo que tengo el temor de no responder como quería en esta larga etapa. Las sensaciones son distintas, pues aunque la primera parte del recorrido la hago muy descansado, la segunda parte, desde el camping Aneto en Benasque hasta Viella, la hago con un fuerte, pero llevadero, dolor de rodilla.
Saliendo del refugio de Viadós a las ocho de la mañana, me dirijo hacia el puerto de Gistaín. Aquí contemplo una gran cantidad de rebecos o sarrios. El día ha salido muy soleado y con tranquilidad desciendo por el valle de Estós hasta el puente de San Jaime de Benasque. De aquí, bien alimentado y descansando una hora, me dirijo a los llanos del Hospital por la pista sin coger la carretera, la cual se hace muy pesada por su largura. Desde el Hospital empiezo el ascenso en zigzag al puerto de la picada contemplando las espesas y negras nubes de tormenta que rodean el pico Aneto. De aquí, desciendo hacia el Plá de Artiga, ya en el Pirineo Catalán, y con una pista que luego se convierte en carretera estrecha de montaña, consigo llegar a Viella sobre las 18,30 de la tarde aproximadamente.Esta etapa ha comprendido una distancia total de 52 Km. Con un desnivel total acumulado de 5.325 m. Siendo el tiempo de carrera de unas 8 horas y 45 minutos. Hasta aquí, desde que salí de Irún, como curiosidad decir que hay un desnivel acumulado de 32.417 m.Así, de esta forma animo a los lectores, corredores y amantes de la montaña para realizar etapas de este tipo, dándome cuenta de que el día puede cundir mucho y además es posible correr a una marcha ni lenta ni fuerte durante 9 horas, teniendo una buena dosis de moral. También es muy importante conocerse bien el terreno o por lo menos estar muy bien informados sobre él.
Dos años mas tarde me vuelvo a proponer el reto de intentar cruzar el Pirineo corriendo, esta vez empezando desde Llança, en el mar Mediterráneo. Cuento en esta ocasión con mucha más experiencia en carreras de montaña y he conseguido más resistencia física. Poseo mejores materiales como mochila de Camelback, ropa más transpirable y llevadera, proporcionada por Interesport Piedrafita de Jaca, casa de material deportivo que se prestó a proporcionar y a aconsejar sobre materiales necesarios. También agradecer a la casa Salomón que nos proporcionó unas cómodas y resistentes zapatillas muy novedosas para nosotros. Y decimos nosotros, porque hay que agradecer mucho a Roberto Rodríguez, que con mucha ilusión se ofreció para acompañarme en la carrera todo lo que le fuera posible, entre hueco y hueco de su trabajo. Roberto fue una pieza fundamental para animar mi ilusión y a la vez hacer más ameno los largos entrenamientos por la montaña, pues acostumbrado a correr sólo y no tener ninguna animación, fue de muy buen llevar su compañía, a la vez que daba la talla sobre mis propósitos.Los entrenamientos de este año consistieron en largas distancias como: La vuelta al Midi d´Ossau, la subida y vuelta al Ibón de Estanés, varias subidas al monte de Oturia, Peña Oroel, rutas por San Juan de la Peña, largas rutas de 40 kilómetros por el sobrepuerto del Serrablo, subida desde el puerto de Acumuer al pico de Collarada,Vuelta al Midi, desde Vadiello al Tozal de Guara, a la vez que conseguí batir el récord que había desde Torla hasta Monte Perdido y el regreso de nuevo hasta Torla en menos de 6 horas 50 minutos, en una distancia de 50 kilómetros y con más de 2000 metros de ascenso.Gracias a esta acumulación de entrenamientos, estaba preparado para la realización de la prueba en el mes de agosto. El único inconveniente que veía era el alojamiento. La idea era dormir y descansar en lo que es el Pirineo catalán en los hostales de algunos pueblos que había conseguido reservar habitaciones, aunque no había conseguido reserva en todos, por lo que me encontraba preocupado, pues el hecho de no descansar bien todas las noches, no garantizaba el éxito.
El mal tiempo no me asusta demasiado, pues he realizado muchos entrenamientos bajo agua y lo único que hay que tener claro es el no pararte para no quedarte frío.La comida o el avituallamiento tampoco era problemático, pues me había planteado llegar a hacer una comida en las horas de más calor haciéndolo coincidir con la llegada a los pueblos. Allí sabía que encontraría cualquier bar o restaurante que me iba a ofrecer exquisitos menús ricos en hidratos de carbono, proteínas y grasas, que era todo lo que necesitaba para salir animado y recuperado al día siguiente.
También es muy importante el material a llevar en la mochila pequeña, muy ajustable y a la vez con Camelback muy necesario para hidratarse a todas horas llevando dos litros de agua. En la mochila había lo justo y lo necesario: una ropa para cambiarme de muy poco peso, un chubasquero, la cartera con la documentación y dinero un pañuelo para el sol, cremas, una cámara de fotos, las novedosas zapatillas con unos buenos calcetines transpirables. Una mallas cortas para evitar las rozaduras en la entrepierna y una camiseta térmica muy eficaz. A diferencia de la vez anterior, realicé el recorrido con la riñonera de la que guardo un notable recuerdo gracias a su ajuste y su comodidad. Este año he decidido llevar una pequeña mochila Mckinley, también más ajustable y con la peculiaridad de llevar dos litros de agua en su interior, mediante un Camelback. El único inconveniente encontrado en este sistema es el de tener que parar un poco más de tiempo de lo necesario para coger agua ya que había que sacar todo el material de la mochila y luego volver a ajustarla. Por otra parte no podía correr con ella sin la camiseta puesta porque me ocasionaba leves pero molestas rozaduras. Sin embargo, hablando de comodidad es perfecta.Con ganas locas de empezar, por fin llega el día 11 de agosto, día en el que partimos hacia Llança. Es una tarde la cual vemos muy nublada y amenazando agua y tormentas por el Mediterráneo. No nos preocupa, la idea es clara y también estamos muy mentalizados de que pase lo que pase con relación el tiempo, hay que seguir hacia delante.
Día 12 de agosto.
1º etapa. Llança-Maçanet de Cabreils
Tras descansar en una sencilla habitación en un hostal de Llança y con mucha suerte de haber encontrado este lugar, comenzamos la marcha con Roberto, no sin antes sellar en el Ayuntamiento la libreta que nos habíamos preparado para cuñar en todos los sitios de paso como certificación o recuerdo de la estancia en estos estupendos pueblos.
Saliendo de Llança enseguida cogemos el GR-11 todo con pistas duras y con un calor muy húmedo al que no estamos acostumbrados. Vamos pasando gran cantidad de pueblecitos en los cuales aprovechamos para preguntar a la gente el inicio de los caminos hacia otros lugares. Atravesamos Villamañiscle, Rabós, Espolla, Villatorli, para pasar un rato de relajación en Cantallops, pueblecito a pocos kilómetros de la Junquera, en el cual aprovechamos a comer algo para reponer fuerzas y hacer unos estiramientos.
Hasta aquí me acompaña Roberto este primer día, él tiene que regresar a su trabajo en Jaca. Se va satisfecho por haber corrido tan a gusto y con la idea de volver a acompañarme en otras etapas cuando el tiempo se lo permita, y más cerca del Pirineo Aragonés.
Continuando por la tarde la marcha, sigo atravesando pueblos ya por carreteras locales, pues aquí el GR-11 da mucha vuelta y de lo que se trata es de ir lo más recto posible. Atravesando Agullana y la Vajol, bonito pueblo a 525 m. de altura. Me llevo una enorme decepción, pues el camino del GR-11 por el cual tantas veces había pasado tanto en bicicleta como a caballo, me lo encuentro asfaltado, y le hace perder bastante encanto con respecto a lo que antes era. De esta manera llego a Maçanet de Cabrenys un poco endolorido de los dedos de los pies y con unas ampollas producidas por un rozamiento de los calcetines, los cuales tengo que soportar el dolor durante prácticamente toda la ruta.
En Maçanet y casi por favor consigo que me hospeden en el Hotel Pirineos el cual ya conocía, al igual que el propietario que se interesó bastante de lo que estaba haciendo, ofreciéndome una excelente y calorífica cena.En esta etapa he realizado una distancia de 51 km. Descansando una hora 53 minutos y corriendo continuamente durante seis horas. Ascendiendo un desnivel de 610 m. Y bajando 410 m. Con un total de desnivel acumulado de 1.020 m.
De no ser por las ampollas, de lo demás estoy totalmente satisfecho de cómo ha pasado la jornada a lo contrario del asfaltado de la Vajol a Maçanet.
Día 13 de agosto
 Segunda etapa. Maçanet de Cabrenys - Campradón
Poniéndome en marcha al amanecer con el frescor de la mañana, empiezo con una carretera asfaltada que va picando hacia arriba durante 13 km. Recuerdo con muy buen sabor de boca la primera vez que pasé por aquí con mi bicicleta de montaña, lo que ahora es un importante paso fronterizo que se dirige hacia St Laurent de Cerdans en Francia, era antes una tímida pista que se cortaba en el punto fronterizo justo en un barranco de difícil paso. Ahora se ha convertido en un gigante puente de vigas y hormigón armado.
Al llegar aquí, se queda atrás el pequeño pueblo de Tapis, ahora más vivo que antes gracias a esta carretera. Enseguida llegamos a la Caustouges, el primer pueblo francés. Para llegar por caminos bastante cerrados a San Laurent y al campo de golf de Falgós, 500 m. de altura más altos que el anterior pueblo, un sitio atractivo y curiosos en medio del Hayedo. Trazando una línea lo mas recta posible por debajo del Mont Negre y por la cara norte de la sierra, voy empalmando pista tras pista dejando al lado "La Manere". Hasta llegar al collado Fonda justo en la loma entre España y Francia, por lo que me decido pasar a la cara sur por un PR bastante bien marcado que da una espectacular visión hacia la Garrotxa, junto al pueblo de Baget. Hasta aquí ha sido una etapa de recordatorio, pues solo había pasado por aquí en una ocasión con algún otro problema de orientación y un poco a ciegas. Al contrario que esta vez que ha ido todo sobre ruedas.
Ya de aquí salimos al pueblo de Rocabruna, donde posteriormente paso a Font Rubí, una lujosa urbanización de chalets, en la cual encuentro una estupenda fuente para refrescarme y descansar unos minutos bajo la sombra de los alcornoques. Creo recordar que el calor castigaba bastante. De aquí en muy poco tiempo llego a Campradón, fin de mi segunda etapa. Aquí vuelvo a tener el mismo problema, el del alojamiento. En esta ocasión consigo un colchón en una colonia de muchachos en la cual se practicaba también deportes de aventura. Por lo cual tuve una fantástica velada de conversación y cambio de opiniones con los monitores de dicha escuela, que se sienten muy interesados por mi proyecto.
En esta jornada he recorrido una distancia de 50 km. En siete horas cuarenta y cuatro minutos, sumándole a este tiempo una hora más de descanso. He ascendido 900 metros de desnivel y he bajado 700 m. con un total de desnivel acumulado de 1600m.Las ampollas me siguen castigando los pies, tengo que hacer varias curas al día, inyectando Betadine directamente sobre la ampolla y luego protegiéndola bien. Por otra cosa veo que voy mejorando en mi aclimatación y rendimiento.
14 de agosto.
Tercera etapa. Campradón - Puigcerdá.
Tras un importante descanso y un buen desayuno que preparo en la cocina del colegio, basado en pastelitos, azucares, etc. , me pongo de nuevo en marcha, llegando en un par de Km al pueblo de Llanars. Meditando un poco, creo que tras la dureza de la etapa de este día, lo mejor es ponerme las rodilleras que tengo preparadas para los descensos. Las cuales me iban a acompañar ya fijas durante el resto de las etapas, dándome así cuenta que tenía que ir protegiendo las rodillas desde un principio sin esperar a que se fueran debilitando por si solas, y no me pasase lo mismo que me ocurrió hace dos años.
Este día por la mañana tenía un espectacular y atractivo acceso hacia la collada verde. Para ello, atravesé el pueblo de la Roca y el de Abella, para poder ir contemplando posteriormente los puertos tan verdes en esta época del año, pues los meses anteriores habían sido bastante húmedos según los habitantes de la zona. También abundaban por estos parajes las vaquerías y los caballos, que en estos últimos años van retomando de nuevo un lugar importante dentro de la economía y de la vida de los pueblos. A 1600 m. de altura cambiamos del Valle del Ter al valle que da acceso desde Rives de Fresner al santuario de Nuria, mediante un tren cremallera que hace escala en un bonito y turístico pueblo llamado Queralbs, no sin antes haber atravesado otro pueblo que va creciendo como lugar turístico, refiriéndome al pueblo de Pardines. Tras medio día corriendo, prefiero hacer una escala en Queralbs, y después de comerme un par de suculentos bocadillos y de haber hecho los habituales estiramientos, comienzo con el plato fuerte del día subir hasta muy cerca de la cima del pico Puigmal. Justo en el collado a 2.517 m. empezando lo que realmente es un fuerte desnivel desde la Font del hombre muerto donde se acaba el bosque y el camino empezando a partir de aquí el pastizal hasta el punto rocoso de la parte superior, acompañada de una húmeda niebla, que pone a prueba nuestro sentido de orientación. En el momento que doy con la pista que accede al Puigmal, todo es seguirla teniendo en cuenta un par de desvios en los que no te puedes equivocar.
Desde aquí solo queda un descenso de unos 20km, que resultan mortales para la puntera de mis pies y me hacen ver las estrellas. Aunque poco a poco voy aconstumbrandome a este dolor que cada vez se va haciendo más soportable. Desde aquí arriba la vista es impresionante hacia el norte, tenemos allá abajo puigcerdá y hacia el sur las pistas de sky de la Molina.
En poco mas de una hora llegamos a la civilización lejos de esos caminos de tierra en los que los todoterrenos a su paso dejan una basta nube de polvo, la cual resulta demasiado molesta. Por fin llego al pueblecito de Queisax, lugar aunque pequeño muy animado por la gente y con una música tradicional en honor a las fiestas del pueblo. Por fin me queda 3 Km para la llegada a Puigcerdá, bastante agotado y con la única idea de pegarme una buena ducha e intentar recuperarme en todo lo que sea posible.Este día a sido muy duro, pero voy teniendo suerte con el tiempo, ya que mi principal preocupación no es la lluvia sino las fuertes tormentas que se dan en la alta montaña en esta época de año.En este día he recorrido 56 km. Tardando en hacer el recorrido 8 horas 22 minutos. Y descansando una hora. He ascendido 2.262 m. y he bajado 2.255 m. consiguiendo un desnivel acumulado de 4.517 m. Se va notando que poco a poco vamos entrando en las cotas altas del Pirineo.
15 de agosto de 1999. Cuarta etapa. Puigcerdá - Os dé Civis.
Para mí, esta etapa es la más bonita, interesante y dura, pues en esta ocasión no conozco el itinerario y lo único con lo que cuento es con un croquis que he mentalizado, aunque no hay pérdidas. Hay que atravesar tres valle y casi todo por el GR 11 hasta llegar a Andorra.
La jornada empieza como siempre a las ocho de la mañana. Aunque el arranque se haga muy pesado y con las piernas aún sobrecargadas del día anterior. Haciendo cinco kilómetros de carretera hasta Guils de Cerdanya empiezo a encontrarme mejor al entrar en contacto con el camino. En vez del GR cojo una pista de BTT hasta llegar a los llanos de la Fontanera, cerca de los 2000 metros, el paisaje es extraordinario, pues en muy poco tiempo llego al bosque y entramos en las grandes praderas. Muy pronto llegamos a la roca de la alta montaña, todo lleno de color al tener un día de excelente sol. Tras subir y subir, estoy al refugio de Malniu un lugar muy concurrido de gente siendo natural, pues una buena pista llega hasta este lugar para acampar y pasar el día haciendo montaña. Durante cuatro kilómetros por un camino con una gran caída y un poco complicado de seguir, por su estrechez y su piedra suelta, se llega al refugio d´ Engorgs para después por un camino sin marcar que se pierde en varias ocasiones y en el que hay que usar un poco la orientación se atraviesa varios lagos para llegar a una fuerte subida y alcanzar el collado de Colomers.En este trozo de recorrido recuerdo una terrible pájara que cogí a consecuencia del calor y los cambios de ritmo. Me vino muy bien un bote de glucosa líquida que llevaba en la mochila por sí acaso. No la quería usar sino era en algún caso de pura necesidad. En este caso aseguro que lo fue. En pocos minutos estaba prácticamente recuperado.
En el collado de Colomers a 2.680 m el panorama era impresionante hacia todos los lados, aunque el más duro y vertiginosos era el que me tocaba bajar, 600 m de golpe para llegar a la cabaña de Esparvers, un pequeño refugio en ruinas pero situado en un entorno maravilloso. Machacándome en la bajada opto por descansar un poco y remojarme los pies en las frescas agua del río, poniéndome a comer al mismo tiempo, par empezar posteriormente la segunda parte del itinerario. De aquí enseguida se llega a la Col de Civera, en una hora para posteriormente por las montañas andorranas descender por un precioso y espectacular camino, muy concurrido de caminantes. Un camino de 15 km. De largo y un desnivel de 1400 m. que nosconduce hasta Escaldes en Andorra.
No tengo mas opción que seguir la carretera, atravesando Escaldes y Andorra la Vella, en los cuales me encuentro muy raro, pasando de no ver a casi gente durante el recorrido a ver de repente tanto peatón y automovilistas, percibiendo que todos me miran con curiosidad preguntándose de donde salía este individuo. De esta manera llego por el arcén de la carretera hasta San Juliá de Loria, el pueblo en el que cojo un desvío de ocho Km que sube hasta el pueblecito ya español aunque su entrada principal se realice por Andorra, llamado Os dé Civis.
Aquí sinceramente noto que he llegado destrozado con un fuerte dolor en el tobillo al igual que una inflamación que de momento diagnostico que es producido por la carga que he tenido que soportar durante esta etapa. Al final resultó ser diagnosticado por el médico el picotazo de algún bicho o alguna rama clavada que me había producido una fuerte infección. Al llegar al pueblo enseguida voy al hotel de mi amigo Jordi, el cual se ha compadecido siempre de mí al verme llegar en muchas ocasiones en un estado preocupante. Este día era de fin de semana y lo tenía todo reservado, yo lo único que le pedí fue una ducha una buena cena y que me dejara dormir en la cuadra. Jordi de alguna manera preparó todo para que pudiera dormir en una cómoda habitación del hostal. De esta manera, entre las ampollas que aunque allí estaban me había acostumbrado a su dolor, y el dolor del tobillo, decido descansar al día siguiente. Pasando un día de relajación, tertulia con la gente del pueblo y descansando. En este duro día he realizado 60 km. En 9 horas 30 minutos, descansando solamente 42 minutos, He ascendido 2540 m. y he bajado 2.225 teniendo un total de desnivel acumulado en este día de 4.765 m.
Aún llegando destrozado durante la jornada he disfrutado mucho y sigo aprendiendo sobre mis posibilidades.

17 de agosto .
 Quinta etapa. Os dé Civis – Esterri d´Aneu
La primera impresión después de un día de descanso es muy satisfactoria. El cuerpo me ha vuelto a la normalidad, el tobillo funciona de momento bien, parece ser que las curas de las ampollas hacen efecto, aunque siguen sin desaparecer.
Por la mañana sigo madrugando y la jornada empieza a las 8 de la mañana aunque a 1500 m. de altitud a esta hora resulta algo fresco el día. Empiezo calentando durante 2 kilómetros por asfalto hasta llegar al hotel situado doscientos metros más arriba del pueblo. De aquí siguiendo la pista y luego siguiendo un camino hasta el fondo del valle, se llega hasta el collado de Conflech, cogiendo otra vez la pista por la que los contrabandistas hacían sus pasos muy frecuentemente, aunque es un paso bastante vigilado por la guardia civil. La pista conduce hasta las bordas de Conflench, aunque de la manera que viajo es posible atajarla pues es todo pastizal hasta las bordas. De aquí ya nos obliga a seguir una pista larga de unos 8 km. Bastante bien conservada y bastante llana hasta llegar al collado de So a 2.000 m. de altitud. De aquí es conveniente bajar al pueblo de Ferrera campo a través, pues lo tenemos a vista durante todo el descenso. Es un lugar perdido pero encantador, con unas panorámicas excepcionales, que controlan todo el valle que desciende hasta el río Noguera, no sin antes pasar por Tirvia.
A partir de aquí tras un corto descenso y luego cinco kilómetros de carretera llegan al pueblo de Ribera de Cardós, pueblo bastante dado al turismo, pues con camping, hoteles, restaurantes y empresas de aventura, resulta un punto importante dentro de la comarca del Pallars. Aquí hacemos un alto para comer algo y descansar, pues tras casi seis horas de recorrido el dolor del tobillo comienza de nuevo a martirizarme.Al empezar de nuevo la marcha y empezar a subir de nuevo, siento tras el apoyo de la puntera de los pies un ligero alivio en el tobillo, así llego a las bordas de Nibrós y luego tras una fuerte subida por un bosque llego al collado de Campirme. La subida ha sido factible, pero al trabajar de manera distinta el apoyo de mis piernas en el descenso resulta insoportable el dolor del tobillo, Intento comprimirlo con vendas y hago lo posible para llegar a la pista que después de 12 kilómetros pasando por el pueblo de Burgo puedo llegar a Esterri d´Aneu, en muy pésimas condiciones, aunque sin descansar y con una impresionante cojera tengo que mirar lo primero alojamiento, comer algo y pasar por la farmacia a ver si es posible encontrar algún aliviador de dolor. Esta última tarde ha sido infernal, he conseguido terminar la etapa aunque algo desmoralizado, pues empiezo a ver negativamente él poder recorrer todo el Pirineo de una sola tirada. Me doy cuenta de ello y asumo la realidad de mi mal, y tras larga meditación me planteo lo imposible por terminar la etapa del día siguiente. De esta forma, me quedaría del consuelo de haber llegado hasta Viella, lugar donde hace dos años había vuelto a abandonar, siendo esta vez el recorrido en sentido contrario, de Irún a Viella. De esta manera tendría el alivio de haber recorrido todo el Pirineo en 13 etapas.
En esta quinta etapa he recorrido 56 kilómetros en 9 horas 50 minutos descansando 1 hora 15 minutos. Ascendiendo 1660 metros y bajando un desnivel de 2.460 m. realizando un desnivel acumulado de 3.150 m.
 
18 de agosto.
Sexta etapa. Esterri d´Aneu - Viella
Una nueva mañana empieza, y la verdad es que tengo el dolor del tobillo que no ha desaparecido en absoluto; me planteo el hecho de seguir o dejarlo, tengo muy claro que esta será la última etapa si consigo realizarla entera, cosa que a estas horas de la mañana dudo. Empiezo a correr y cada paso es una tortura pero el empeño de conseguirlo me anima a seguir para adelante. Pasando primero por la Guingueta, y por un camino, a atajo la carretera que lleva al pueblo de Esport, en el límite del Parque Nacional de San Mauricio. Aquí cogiendo un ancho y buen camino por la margen derecha llega hasta el lago San Mauricio, al pie del pico de los Encantats. Hace tiempo recorrí el parque con la BTT pasando por el collado del Portarro, esta vez voy por un lugar desconocido, atravieso el lago de ratera y me dirijo hacia el collado de Ratera por el camino cada vez menos marcado, por cierto bastante frecuentado por montañeros y turistas.
Aquí tomo una importante y acertada decisión: en primer lugar, la idea de llegar desde este punto al hospital de Viella situado en la entrada sur del túnel, itinerario con mucho desnivel y con un terreno muy agreste para mi tobillo, con el inconveniente de no poder llegar al refugio y tener que pasar la noche sin saco y sin nada que ponerme en los otros refugios del camino.
Mientras que el camino elegido me acercaba bastante a las pistas y a la carretera de Baqueira, la cual me sería de gran utilidad si tuviera que hacer autostop para llegar a Viella. De esta manera desciendo por el Valle de Saboredo pasando por sus preciosos lagos y su refugio a 2265 m., sigo el camino hasta llegar a la pista que me conducirá hasta el fondo del valle, de esta manera llegamos a la estación de esquí de Baqueira. De aquí entre camino, carreteras secundarias y pistas atravesamos los pueblos de Salardú, Arties, Garós y por fin tras cinco kilómetros de asfalto llego a Viella.La etapa no complicada en teoría, pues solo ha sido subir y bajar de un Valle a otro, tendría que haber sido de los mas descansadas. Sin embargo, ha sido una etapa muy dura debido al terrible dolor. Aunque el esfuerzo ha valido la pena, en estos momentos solo esperaba encontrar una buena ducha, en las piscinas municipales, poder hacer unos estiramientos e intentar aliviar el tobillo. Mientras esperaba a mi amigo Roberto que venía desde Jaca con la ilusión de hacer la siguiente etapa hasta Viadós, cosa que tuvo que dejar para poderme llevar a casa.
Estoy contento de haber llegado hasta aquí. Reafirmo que en trece días o etapas se puede cruzar el Pirineo de mar a mar, teniendo sobre todo mucha ilusión. Sigue estando virgen el hecho de poder realizar con éxito toda la travesía en integral, en una sola tirada. Quizás vuelva a mí este reto algún día, y sino allí quede para todos los fondistas que deseen tentar a la suerte. Pues es uno de los factores principales para llevar a cabo la aventura pirenaica.Resumiendo esta sexta etapa de 50 km. De larga he realizado un tiempo de 10 horas 12 minutos de marcha descansando solamente una hora y media. Se asciende 1.550m. y se desciende 1600m, teniendo un desnivel acumulado de 3.150 m.
Esta semana de agosto he recorrido un total de 323 km. En 51 horas 38 minutos descansando entre ellas 7 horas 16 minutos. He ascendido 9.522 m. y he descendido 9.650m. con un total de desnivel acumulado de 19.172 m..
A todo ello sumando las 13 etapas de todo el Pirineo se puede decir que este itinerario tiene 675 km. Que ha costado 102 horas y 25 minutos recorrerlo. Por curiosidad apuntar el desnivel de subida que es de 24.176 m. y el de bajada que es 24934m. teniendo un total de desnivel acumulado de 46.669 m. Una buena tralla.Con esto, deseo a cualquier aventurero que desee probar, que lo consiga (es factible, pero duro).

3 comentarios:

Manuel dijo...

Impresionante... Estos de Sabi sois duros de verdad.

Antonio dijo...

Guapa, guapa la ruta. Interesante entrada.

moda hip hop dijo...

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