martes, mayo 21, 2019

TRANSPIRINEANDO SIN MÁS


Estas han sido unas transpirenaicas en donde mi mente antes de empezarla me decía “HAZLA Y NO TE LO PIENSES MAS”. Después de muchos años sin repetirla era necesario recordar todos aquellos lugares que conocía de años atrás, al igual que el gran esfuerzo que requiere la bici de montaña por estos lugares y cuestas, la destreza que se coge en los descensos, el probar la resistencia del material y de uno mismo, el encontrar nuevos amigos con ideales parecidos a los míos.
Estas transpirenaicas han sido una gran aventura, corta pero emocionante. Hemos aprendido a controlar bien el GPS, a arreglar todo lo que se rompía o por lo menos a darle solución. En cuanto a los itinerarios me he dado cuenta que se han buscado distintas rutas, escribiéndose distintas guías de seguimiento y donde los ciclistas se van guiando por sus necesidades. No es lo mismo afrontar tramos delicados con mal tiempo, o no disponer según el horario de un albergue o refugio para pernoctar,  donde se suele  variar o cambiar el camino. Opciones hay a montón.
Creo que ninguna ruta es mejor que otra, lo que ves en un sitio por otro no lo ves y hay mucha belleza en el pirineo,  es imposible admirar todo en un solo viaje. Por ello creo yo que siempre hay que volver.
Hemos subido pistas a 2400m de altitud, hemos aprendido a usar el plato pequeño, aquel que nos preguntábamos para que valía, hemos tomados carreteras pequeñas asfaltadas, que no por ello dejan de ser bonitas. Las alforjas que llevaba contenían un peso excepcional del que en algo podría haber prescindido, pero me apetecía probar su resistencia y lo que tiraban por esas empinadas subidas, donde en muchísimos momentos hubo que empujar. Está claro que el material ha resistido bien, por lo que me da más confianza para poderlo utilizar en otros viajes.

Internet también ha cambiado la forma de viajar, siempre mandando información en cualquier momento casi en el acto y donde te ves arropado y animado por amigos o gente que te conoce por medio de mensajes. También el hecho de buscar información, de sitios, mirar meteorología, descargarte Track, mirar perfiles, pedir información a tus amigos al igual que un largo etc…
El GPS también es un gran arma para viajar y moverte con seguridad, aunque también hay que tener un poco de cautela, pues al descargarte alguna ruta que no sabes de quien es te puedes encontrar con sorpresas de algún paso que se ha realizado con peligro y el autor del track no ha informado. Además nos acostumbramos a no planificar nuestra ruta y solo hacemos que seguir la raya del Track. Bueno, también no deja de ser aventura, adentrarte en lo desconocido y no saber lo que te vas a encontrar.
La verdad que Junio para mí es un mes ideal para viajar, aunque el mal tiempo y el largo invierno ha dado que pensar sobre el que hacer.  Ventajas de estas fechas: El día es muy largo hay muchas horas de luz para funcionar por el monte.
Por ideas no serán este año. Voy a seguir haciendo  Cicloturismo por el Pirineo como en los viejos tiempos. Hace ya más de 30 años empecé a rodar por estos lugares y  fueron mis comienzos con la BTT, cuando  me propuse hacer la transpirenaica en Btt.  Todavía no había guía de ruta transpirenaica. Mi gran idea era, hacer  una. El problema era que la ruta que quería trazar no era acorde con lo que gustaba en esos momentos. A la gente no le convencía el tema de portear la bici por  altos collados a 2600m de altitud.  
A mí eso me encantaba y disfrutaba con ello mogollón. Tanto que repetí la ruta durante los tres años siguientes. Desde entonces solo he intentado repetirla. Bien corriendo, cosa que de los tres intentos pete en los tres y no hubo forma de poderla encadenar de una tirada. Aunque las 13 etapas corriendo las tengo bien registradas en mis apuntes.
 
Intentando realizar un sueño que arrastraba desde años, Quería empezar otro modelo de Transpirenaica, en esta ocasión corriendo.
 No tenía conocimiento de nadie que la hubiese intentado o conseguido hacerla hasta ese momento. No quiero afirmar que anteriormente nadie lo consiguiera. Al principio me parecía prácticamente imposible conseguirlo. Este proyecto seria la transpirenaica de mar a mar corriendo. Anteriormente la había realizado un par de veces en bicicleta, pasando por lugares encantadores. Mi esfuerzo me costaba, pues las etapas las realizaba porteando mi vehículo a altos collados hasta de 2.500 m. de altura. Esto, aunque disminuía mi marcha, al final siempre era beneficioso, pues conseguía hacer etapas de 70 Km. Al día aproximadamente, pudiendo disfrutar de muchas bajadas trialeando por los empinados y pintorescos puertos y caminos.
Años sucesivos fui haciendo transpirenaicas a caballo con grupos de amigos, de los cuales me sentía algo responsable, pues confiaban de mi experiencia en los Pirineos para poderlos guiar.
Esto me obligó a hacer largas excursiones a pie para buscar pasos seguros y con el mínimo peligro posible para los cuadrúpedos, arriesgando en muchos momentos nuestras monturas. Tras otras dos transpirenaicas más en bicicleta, otras tantas excursiones a pie y haciendo alta montaña por los grandes picos, conseguí tener en estos cinco años una información imprescindible para poder intentar recorrer el Pirineo corriendo.
Sin mapas, prácticamente con cuatro kilos de peso en una riñonera adaptada para correr y con un entrenamiento durante todo el invierno, que tampoco resulto excesivo, pues entrenaba uno o dos días a la semana, prolongándolo los últimos meses de julio y agosto, que era cuando quería realizar esta prueba corriendo. Como máximo entrenaba  etapas de cuatro horas.
Con la mentalidad muy clara, confiado en mi experiencia, en mi entrenamiento y en mi poco equipo, que se componía de la mencionada riñonera, unas zapatillas de atletismo muy ventiladas, fuertes y poco pesadas,  para aquellos años  un par de buenos calcetines, un pequeño botiquín, un chubasquero, una muda para cambiarme después de cada jornada, camiseta y pantalón de treeking, unas mallas cortas, importantísimo para no tener rozaduras en la entrepierna y una camiseta de ciclista transpirable, junto con dos botellines pequeños de de agua que iba rellenando siempre que tenía oportunidad. Por último llevaba un teléfono móvil por si me ocurría algo, el cual sirvió de muy poca utilidad, pues por los profundos valles no tenía prácticamente cobertura (esto me preocupaba poco, pues el Pirineo se encuentra en estas fechas lleno de gente).
Mi idea era realizar este proyecto en 13 días corriendo de media más o menos 50 Km. Diarios, durmiendo en hostales o refugios de montaña, y comiendo a medio día intentando evitar el fuerte calor de agosto, cenar bastante para recuperar todo lo perdido durante la jornada y como complemento estaba claro que tenía que beber gran cantidad de agua para evitar la deshidratación. Esto lo conseguí prácticamente bebiendo en todos los manantiales, cogiendo agua en los dos botellines que llevaba y aprovechando las cortas paradas para beber.
Ya han pasado mas 25 años de aquella época, donde una de nuestras aficiones era esta. Montar a caballo.
Desde Biescas , un grupo de amigos empezamos a recorrer todo el Pirineo de una manera muy peculiar. El caballo era lo que más nos gustaba a Carlos y a mí.
Todo empezó de esta manera.

Carlos tenia la Hípica de Biescas y mi me gustaba probar cosas nuevas.
Yo le dije: - Carlos, que me costaría alquilarte un caballo para cruzar el Pirineo.
Carlos me contesto: - Yo pongo los caballos y tú pones la Ruta.

Carlos me dejo casi flipando con su respuesta y yo le dije:
- Solo hay un problema, Que yo no sé ni he montado nunca a Caballo.
Su respuesta fue corta y sencilla.

-En San Sebastián empiezas a aprender.

Y así empezó esta magnífica historia por el Pirineo. Hicimos muchos amigos que se unieron a nuestro proyecto. Jinete y caballo eran un único elemento y fueron cuatro Años únicos e inolvidables.

Un recuerdo de todos estos amigos que salíamos en nuestras marchas y que tan buenos ratos pasemos.
Carlos Cambra, Rosa, Bonifacio, Alberto, Carmen, Pili, Juan Luis, Toño y Samu.
 
Guapo Guapo, se puede considerar este recorrido diseñado por Fernando Rasal y donde hace unos años quise compartir su experiencia , de recorrer el pirineo con mi bicicleta de carretera de una manera muy lógica y particular.



 
Con esta ruta se ha pretendido cruzar todos los pasos fronterizos entre España y Francia. Para ello es necesario ascender a todos los puertos de montaña que hay de un lado y otro de nuestra frontera. Junto a ellos tenemos otros puertos trasversales, tanto en España como en Francia, para poder avanzar y pasar por esos 29 pasos asfaltados que tenemos en la cordillera. Hemos salido desde el Cabo de Higer en la costa Guipuzcoana, en Hondarribia, para acabar en el Mediterráneo en Cabo Creus.

Por falta de tiempo este recorrido realizado en los días de Junio, termino en LLança, a 28km de Cabo Creus. Me di por muy satisfecho de haber podido recorrer en 7 jornadas y media estos 1500km de distancia. Podemos dar el dato total de una subida acumulada entre los más de 30 puertacos de montaña comprendidos entre 200m y 2400m de altitud que suman un desnivel positivo acumulado de 27694m. También hago referencia a mi seudónimo de Cruzavalles, pues han sido más de 60 valles distintos tuvimos que atravesar.

 
Pues nada mas, solo por dar alguna pista, este año toca un nuevo tipo de hacer la transpirenaica. Ya veremos que sale. De momento no falta la ilusión y las ganas de que los sueños se sigan haciendo realidad. Por ello al ataque. Pero esto queda en un cercano futuro.
Está claro, cada uno que realice la transpirenaica la vivirá a su manera. Es verdad que cada persona es un mundo aparte, alguno disfrutara de lo lindo, otro sufrirá y no soportara la dureza, a otro no le gustara y otros lo usaran como escuela de aprendizaje de aventuras cicloturistas.
Solo me queda animaros a pedalear por estas hermosísimas montañas que tenemos y realizar algún tipo de  transpirenaica en plan aventura, yo seguro que repito algún otro año por otros senderos.
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